martes, 13 de julio de 2021

¡VACÚNATE!, ES POR TU BIEN

 

Las "vacunas" Covid no son medicamentos, son venenos biológicos diseñados adrede para dañar a la población. El Sars-Cov-2 no es un virus, es un compuesto proteínico artificial considerado arma de guerra biológica de la clase "ARN blindado". Lleva 10 años fabricándose.

Las vacunas contienen materiales magnéticos para acelerar la propagación de los componentes activos. Es la tecnología llamada "magneto-infección" en el caso de que los componentes activos no impliquen cambios celulares o "magneto-trangénesis" en el caso de que se introduzca ARN. Hace unos 15 años se usaban nanoparticulas de oxido de hierro recubiertas de polímeros; ahora se han decidido por el óxido de grafeno porque es más sencillo de fabricar y sale más barato.

El componente activo en todos estos venenos es la proteína Spike. Esta proteína mata la mayoría de las células con las que está en contacto, produciendo daños irreversibles en muchos órganos vitales, al igual que mata y coagula las plaquetas produciendo trombos.

La teoría de ésta mal llamada "vacuna" es que, al infectar el cuerpo con una proteína inocua, las células producirían inmunidad contra ella. Pero tiene un problema gravísimo -que probablemente sea intencionado-, la proteína Spike del compuesto proteínico artificial Sars-Cov-2 es altamente tóxica.

Esto no sería tan grave si esta proteína se localizara solo en la zona de inoculación, pero en esta "vacuna" se ha utilizado tecnología de magneto-transgénesis, que incrementa enormemente en la velocidad de propagación y de infección, lo que hace que en un par de días todas las células del cuerpo reciba en la proteína Spike tóxica.

Esta proteína tóxica destruye las células de los órganos vitales del cuerpo, el hígado, el bazo, la médula espinal, el corazón, el cerebro, al igual que los vasos sanguíneos, los ovarios, los testículos, el sistema inmune, ... Se ha analizado el organismo de personas inoculadas y se comprueba que más del 90% de ellas tienen todo el cuerpo infectado y dañado.


Por ahora no se sabe parar el efecto tóxico de este veneno-vacuna, y lo peor es que la mayor parte de los daños en los órganos son irreversibles: el corazón, los pulmones o el cerebro no se regeneran. Los daños aumentan con el paso de los días a gran velocidad, acortando fatalmente la esperanza de vida de los que han recibido el principio activo y no meramente el placebo, que nos consta que también se está administrando.

(Fuente protegida)

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