sábado, 1 de mayo de 2021

EL VOTO POR CORREO, DONDE CUELAN BALAS Y NAVAJAS

 


Estimados amigos, lo que paso a relatar en este escrito, ha ocurrido esta mañana, a eso de las diez treinta, queda plasmado en un acta notarial y es fiel reflejo de la falta de democracia, de la República bananera en la que que estos impresentables que nos gobiernan han convertido España y de que si no hacemos algo ya, acabaremos en una dictadura republicana comunista sin ideología, salvo la narcisista de los dirigentes gobernantes, y en la que cualquier principio es inexistente.

Corrían eso de las diez y media de la mañana, cuando este que os escribe se persona en la oficina de correos sita en Cáceres y en su edificio de servicios múltiples.

Mi intención era depositar el voto por correo en el ejercicio de mi deber ciudadano para con las elecciones de la Comunidad de Madrid.

Al encontrarme con la funcionaria, tras respetar escrupulosamente la cola que me antecedía, procedí a depositar mi sobre, en el que se incluía mi elección y a enseñar mi DNI para proceder a identificarme.

Mi mayúscula sorpresa se produce en el mismo instante en el que la empleada del centro estatal me dice que mi identificación no es necesaria, que el voto lo puede entregar cualquiera.

En ese momento hago saber a esta persona mi disgusto y disconformidad, calificando de fraude la situación, pues en esas condiciones, cualquier persona puede manipular mi voto.

Por toda respuesta obtengo que se entiende que la persona que traería mi voto sería de mi confianza y por tanto no habría problema.

Sigo en mi protesta y obligo al funcionario a hacer constar en el sobre que he sido identificado por mi DNI, a lo que él mismo me contesta que lo hace pero que puede ser un motivo de impugnación.

En ese momento mi ira se acentúa, hago saber mi condición de Notario, el hecho de que quiero formular una propuesta y que en todo caso levantaría un acta tan pronto como llegase a mi Notaria.

En ningún momento se me facilitó documento alguno en el que pudiera manifestar mi disconformidad pues alegaban haber actuado conforme a las instrucciones escritas recibidas y la legislación electoral.

Momentos más tarde, otra persona , mientras yo seguía en el fragor de la discusión, acude a la misma oficina, al funcionario contiguo y entrega siete papeletas de voto por correo sin que nadie le pida identificación de clase alguna.

Continuo mi protesta, más airada si cabe, saliendo en este caso el director de la oficina manifestando que al recogerlas se actúa conforme a la legalidad con independencia de la persona que entregue el voto.

Tras los acontecimientos citados, vuelvo a mi casa , reflexiono y me pregunto:
  • ¿Qué coño de democracia es esta?
  • ¿Desde cuándo no se identifica a quien lleva un voto? A mi, en elecciones anteriores y en la oficina de correos De Arroyo de la Luz siempre me lo han exigido.
  • ¿Para qué los notarios, en todas las elecciones, de forma altruista y gratuita vamos como putas por rastrojo otorgando poderes electorales para quien no se puede desplazar a votar, si luego a nadie se los piden?
  • ¿Después de depositados estos votos, cómo demostrar que son fraudulentos ante la total ausencia de control previo?
  • ¿Quién está ahora al mando de Correos, ese mismo por donde se cuelan balas y navajas?
Solo deciros una cosa amigos, ya podéis ir espabilando, sacando vuestros bienes de España, y aún así iros haciendo a la idea de que vuestra libertad e individualidad está en serio peligro, pues los hoy aferrados al poder carecen de escrúpulo alguno y nos van a vender por menos de veinte monedas, ya lo podéis tener claro.

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