martes, 17 de noviembre de 2020

¿QUÉ HAY DETRÁS DEL VETO DE HUNGRÍA Y POLONIA A LAS CUENTAS DE LA UE?


 


Bruselas condicionó el fondo de recuperación al «Estado de Derecho»

Ayer, la agencia Efe afirmaba que ese veto “aboca al retraso de la entrada en vigor de las nuevas cuentas y del Fondo de Recuperación tras la pandemia de coronavirus”, un discurso que han reproducido muchos medios sin explicar ni por asomo las razones que hay detrás de ese veto.

El hecho es que Bruselas lleva tiempo amenazando a Hungría y Polonia con condicionar ese fondo de recuperación a cuestiones políticas. Esas amenazas se confirmaron en julio. Durante este tiempo, Bruselas ha estado difundiendo una narrativa según la cual esos fondos se vincularían al respeto por los “valores democráticos” y el “Estado de Derecho”, pero había una trampa en ello.

El discurso ideológico que escondía Bruselas bajo la etiqueta «Estado de Derecho»

Esa trampa ya quedó a la vista cuando el Parlamento Europeo aprobó el Informe Sargentini contra Hungría en julio de 2018 y el Informe López Aguilar contra Polonia en julio de 2020. En ambos informes se utiliza el “Estado de Derecho” como un Caballo de Troya para imponer a esos países dogmas ideológicos progresistas como la aceptación del aborto y la ideología de género.

A modo de ejemplo, el Informe Sargentini criticaba a Hungría afirmando que “la definición de «familia» en la Constitución húngara como «matrimonio y relaciones entre progenitores e hijos» está desfasada y se basa en creencias conservadoras”, se criticaba la firme posición del Gobierno húngaro frente a la inmigración ilegal y se quejaba de que “las actitudes estereotipadas patriarcales sigan prevaleciendo en Hungría con respecto a la posición de las mujeres en la sociedad”. Este lenguaje puramente ideológico se debe a que la redactora del informe, Judith Sargentini, es eurodiputada de GroenLinks, sucesor del Partido Comunista de los Países Bajos (CPN).

Otro tanto se puede decir del Informe López Aguilar contra Polonia, redactado por un socialista español y que es un descarado intento de imponer al país eslavo las tesis ideológicas de la izquierda. A modo de ejemplo, en el informe se critica la legislación que se ha ido desarrollando en ese país para proteger la vida prenatal, exigiendo a Polonia “que se abstenga de ulteriores intentos de restringir la salud y los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres”, en referencia al aborto, y también critica la iniciativa polaca “Stop Pedofilii” contra la promoción de las relaciones sexuales con menores.

Lo que querían era someter a Hungría y Polonia a los dogmas de la izquierda

En resumidas cuentas: lo que la UE disfraza como “valores democráticos” y “Estado de Derecho” es la pretensión de que Hungría y Polonia se sometan a los dogmas ideológicos de la izquierda. No es la primera vez que se intenta algo así: recordemos que ambos países se vieron sometidos a dictaduras comunistas impuestas por la URSS, y tanto húngaros como polacos protagonizaron revueltas populares contra la tiranía soviética, no sólo porque atentaba contra las libertades individuales de los habitantes de ambos países, sino también porque violaba su independencia nacional y su derecho a gobernarse por sí mismos.

Hungría y Polonia ya vivieron bajo la bota de Moscú y no quieren la de Bruselas

El pasado viernes, el primer ministro húngaro Viktor Orbán comparó esta visión de la UE con la desaparecida Unión Soviética y denunció que la pretensión de Bruselas eran un “chantaje sobre una base ideológica sin criterios objetivos”. Lo más grave de ese chantaje de Bruselas es que se ha querido promover un colonialismo ideológico izquierdista sobre Hungría y Polonia usando la pandemia como excusa y aprovechándose de la necesidad que tienen muchos países de esos fondos de recuperación.

Es fácil predecir cuál será la narrativa de muchos medios a partir de ahora: acusarán a Hungría y a Polonia de enrocarse en un “autoritarismo” al que no le importa el sufrimiento de muchos europeos. Lo que no dirán es que dos pueblos libres se han negado a vender su soberanía nacional y a convertirse en simples colonias de la élite progresista de Bruselas. De hecho, la crisis europea que se avecina no está provocada por el veto de Hungría y Polonia a las cuentas de la UE. La crisis estará provocada por una élite de la UE que se cree con derecho a avasallar a los países miembros como antes lo hizo la URSS con sus satélites. Hungría y Polonia ya han conocido lo que es vivir bajo la bota comunista de Moscú, y es lógico que no quieran someterse ahora a la bota socialista de Bruselas.

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