miércoles, 25 de noviembre de 2020

LÁGRIMAS DE COCODRILO

 Jano García

Lágrimas de cocodrilo.
Decía Shakespeare que el mundo es un escenario, y todos los hombres y mujeres son meros actores. Una frase que desde luego puede aplicarse a la política. El Congreso como escenario y los políticos como actores de la función. Todos juegan sus cartas para tratar de emocionar al público y arrancar, en vez de su aplauso, su voto. Sin embargo, hay una siniestra pareja que desde hace un tiempo ha intentado subir un peldaño más en el esperpéntico espectáculo. Los ‘’Ceaucescu’’ de nuestro tiempo desde luego que tienen muchos motivos para llorar. La primera vez que lo hicieron, siendo la más honesta, fue tras llegar al Gobierno. Ahí vimos cómo se secaban las lágrimas de alegría y posteriormente acudía a Moncloa emulando a John Wayne (eso sí, sin revolver, sólo con una indigna cartera creada ad hoc). ¿Cómo iba a imaginar un mediocre profesor y una asamblearia dirigir el cuarto país más importante de Europa? ¿Cómo imaginar una nómina de más de 7.000€ al mes?
A decir verdad, la plañidera oficial del reino, tiene una larga lista para llorar. Podría llorar por las menores tuteladas que sufrieron abusos sexuales en Baleares que Podemos y el PSOE se negaron a investigar. Podría llorar por explotar a su escolta, que lo mismo le encargaba velar por su seguridad que calentar la cena de los niños. Podría llorar por haber traicionado vilmente a la ex de su pareja para colocarse ella. Podría llorar por las miles de mujeres que han fallecido a causa del COVID-19 mientras alentaba a que participaran el 8-M, a pesar de ser conocedora del riesgo y callarse. Podría llorar al recordar sus duros días de asamblearia en la universidad montando numeritos. Incluso, quién sabe, podría llorar por las dos durísimas tardes que jugó a ser cajera. La realidad es que no es sencillo saber el motivo real de sus lágrimas. Descifrar la mente de una tipa que tiene como carta de presentación ‘’ser madre’’, un hito que solamente está al alcance de 4.000 millones de mujeres, es una tarea bastante compleja.
Quizás, siendo sinceros, las lágrimas vienen porque el chollo se acaba y no habrá soflama ni propaganda capaz de tapar la debacle económica provocada por su nefasta gestión.



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