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viernes, 3 de enero de 2020

LA FALACIA DEL COCHE ELÉCTRICO


Para que un vehículo sea poco contaminante hay que tomar en cuenta muchos factores. La idea no es solamente que evite en lo posible el uso de combustible y opte por la electricidad, también hay que intentar que todos sus materiales sean lo más sostenibles posibles.

Como ejemplo de esto se pueden leer unos comentarios del director del Centro de investigación y desarrollo de Mazda Europa, Christian Schultze. Según afirma, sus baterías pueden provocar una emisión de CO2 similar a las que tiene un vehículo diésel si se toma en cuenta todo su ciclo de vida.

Según sus comentarios, todo lo que supone la fabricación, uso y eliminación de una batería eléctrica de largo alcance puede ser similar a la contaminación que provoca un vehículo en su versión diésel.

Para dar mayor importancia a sus palabras, no solo ha comentado esto de una manera directa, sino que ha usado como ejemplo vehículos de la marca y comparado la batería de 35,5 kWh del MX-30 con la contaminación que provoca en su ciclo de vida el Mazda 3.

Esto ha venido a colación de los motivos por los que han optado por la instalación de una batería de solamente 35,5 kWh en el Mazda MX-30 en vez de una de mayor alcance. Esta batería posibilita una autonomía de 200 kilómetros, por lo que nace con una importante limitación si se compara con la competencia.

La visión aportada es esclarecedora en lo que respecta a algunos puntos de vista y empuja a pensar que estos vehículos eléctricos quizá deberían limitarse de momento a conductores que lo utilicen en transporte urbano o corto recorrido, no pensar en ellos para largos viajes. En definitiva, limitar aún más su uso hasta que mejore la tecnología. En todo caso, estas palabras han ayudado a tomar perspectiva sobre los retos a los que se enfrenta la industria.

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