viernes, 6 de diciembre de 2019

HASTA EL TOTO DE NAVIDAD Y TODAVÍA NO HA EMPEZADO

En estos momentos es cuando me asalta la envidia sobre esos profesionales de la literatura con ese don para expresar correctamente lo que piensan y lo que sienten, y no me refiero solo a los consagrados, sino también a esos amigos y conocidos que suelen estar entre nosotros y que pueden presumir de un extenso vocabulario, esos que cuando a veces lees en cualquier post por las redes utilizan una de esas palabras que te hacen echar mano a la wikipedia para saber qué coño significa y, que por mucho que te esfuerces, cuando la vayas a necesitar, ni siquiera la recordarás, es lo que tiene la ignorancia. 

En fin, la cuestión es que tengo la necesidad de expresar lo que vengo sintiendo por estas fechas desde hace ya unos cuántos años, ¡qué digo unos cuántos!, desde siempre y, en esta ocasión con más motivo si cabe, ¿por qué en esta?, pues porque en lo que viene siendo una comida de amigos que se celebra anualmente a modo de “comida de empresa”, pero sin compromiso ni empresa, y en la que siempre me lo he pasado muy bien, este año no voy a asistir, y no es que no pueda o no me apetezca, es que cuando empecé a hacerlo fue por mediación de un íntimo y querido amigo que cada año se ha ido encargando de hacer la reserva para ambos y avisándome para que no se me olvide, pero..., desgraciadamente la política (municipal) ha sido el motivo por el cual entre los dos se haya ido levantado prácticamente sin que nos diésemos cuenta, un muro infranqueable que solo el tiempo podrá derribar, y mira que soy de los que siempre dicen que una amistad nunca se puede ver afectada por la política, hay que joderse, no querías té, ¡dos tazas!, pero no es momento de buscar culpables, quizá sea culpa mía por no haber sabido soportar los ataques durante más tiempo y he optado por bloquearlo por todos lados, incluyendo el teléfono, supongo que para evitar un mal mayor con la esperanza de que el tiempo, ya que dicen que todo lo cura, a ver si es verdad y pone las cosas en su sitio, no me perdonaría perder esa amistad de tantos y tantos años y siempre de buen rollo por esa puñetera política que no se lo merece. 

Esa es solo una anécdota puntual, el denominador común y a lo que me quería referir de forma genérica, es a esa costumbre que se nos ha inculcado desde que tenemos uso de razón; la de celebrar por todo lo alto la dichosa Navidad, esos días en los que hay que comer como triperos, beber como cosacos y pasarlo bien, ¡por cojones!, porque lo manda el protocolo, perdón, la iglesia, esa mafia llena de pedófilos y pederastas forrados de pasta, que no pagan impuestos y no sueltan un duro a esos pobres a los que predican que hay que ayudar, llámame hereje o ateo, claro que al tratarse de una costumbre que ya viene de nuestros antepasados, incluso en algunas familias existe la costumbre de cantar villancicos y el que no sepa la letra, a hacer play-back, ¡tócate los webs!, todo un espectáculo y, cómo no, rodeado de tus “seres queridos”, que generalmente incluye a aquellos a los que como mínimo hace un año que no ves, a veces ni siquiera has tenido noticias suyas desde la anterior Navidad, ya me dirás de qué vas a hablar como no sea del tiempo, eso contando que por lo menos te caigan bien, que por otro lado curioso sería que fueran todos, porque rara es la familia en la que no haya como mínimo un par de comensales entre esos “seres queridos” que no se pueden ni ver, mientras, te vienen a la cabeza recuerdos de los amigos, los colegas con los que tienes una relación casi diaria y con los que sí te gustaría celebrar algo, aunque fuese esa dichosa Navidad, pero eso no está contemplado en ese protocolo y te tienes que conformar con hincharte a comer, beber, y cantar villancicos (en algunos casos), este es el espíritu de la Navidad, ese paripé donde tenemos que aparentar alegría aunque estemos jodidos de asco, donde tenemos que comer aunque no tengamos hambre y donde acabar medio colocado en esta ocasión no está tan mal visto, claro, es Navidad, faltaría más, días que para algunos se hacen eternos porque para rematar, muchos de los lugares de reunión con los colegas, principalmente bares, suelen cerrar durante esa semana. 

Pero como supongo que ese excéntrico concepto de la Navidad es cosa mía y de algún que otro ateo o hereje, al resto, a la gran mayoría, a los que os juntáis con toda la familia, con la que os lleváis a las mil maravillas, que lo celebráis por todo lo alto, incluso cantando villancicos y os conocéis la letra, lo cual es tan envidiable como saber expresarse correctamente, a vosotros, a esa gran mayoría, desearos unas felices navidades. 

Claro que, viendo este vídeo que alguien ha compartido por fb entiendo que no debo ser el único al que esta tradicional y "entrañable" fiesta no le acaba de sentar tan bien como debiera.



Y en compensación por haber soportado mi pataleta, un poco de humor.

No hay comentarios:

Más leído del mes

¿TIENES DE 60 EN ADELANTE?, ESTO ES PARA TI

Un amigo nos ha pasado esto por whatsApp, no conocemos al autor pero vale la pena: ¡¡¡Que lectura tan cierta!!! Disfrutala al leerl...