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lunes, 18 de junio de 2018

EL GRAVE PROBLEMA DE LA INMIGRACIÓN DESCONTROLADA

Resulta curioso el debate sobre el Aquarius, estos días corren ríos de tinta (valga la expresión) por las redes y medios digitales, los hay de todos los colores, desde quienes defienden la entrada indiscriminada de inmigrantes, hasta quienes afirman que en estos grupos se infiltran guerrilleros del Boko Haram (grupo terrorista), unos lo justifican aduciendo los derechos humanos y otros lo atacan aduciendo que evitándolo se acabaría con las mafias que viven de ello.

Lo que resulta evidente es que, efectivamente, de no realizarse un exhaustivo control, no es de extrañar que se cuelen personas con otros fines que no sean el de la supervivencia, se han visto unas fotos en las que aparecen algunos de estos inmigrantes fumando y con teléfonos móviles, lo que hace pensar que cuando uno está realmente necesitado, difícilmente se lo puede permitir, pero, más allá de estos detalles, hay algo de lo que no se habla; ¿cuál es la solución?, ¿no sería más adecuado hablar de cómo solucionar este grave problema?, es de suponer que este no pasa por acoger de forma indiscriminada y sin control, deberían ser los políticos, ya no tan sólo europeos como países receptores, sino políticos de todo el mundo a través de organizaciones quienes deberían estudiar el modo de evitar que estas personas tuvieran que abandonar estos países, como decía alguien, no darles el pescado sino enseñarles a pescar, la verdadera ayuda no pasa por acogerlos, la verdadera ayuda sería apoyarlos en su propio desarrollo para que pudieran subsistir por si mismos y, a estos países que se encuentran en pleno conflicto bélico, encontrar la solución para acabar con él. Esta sería la verdadera labor que deberían desarrollar, es de suponer que para algo ocupan sus cargos, si la política no se emplea para resolver estos graves problemas, poco podemos esperar de ella.


La triste realidad es que como siempre, pagan justos por pecadores, habrá muchos de ellos con verdadera necesidad y sus huidas estarán justificadas, pero no es menos cierto, que ante la falta de capacidad por controlarlos a todos, hace que muchos de ellos acaben siendo carne de presidio, cuando un menor, sin familia, sin acompañante, entra en nuestro país, o cualquier otro y, escapa al seguimiento o control de las autoridades competentes, sin un referente, sin alguien que le instruya sobre los valores y la convivencia, este menor para subsistir irremediablemente acabará delinquiendo, esto es algo indiscutible, quizás el problema no sería grave tratándose de un caso aislado, pero por desgracia no es ni va a ser así, ya se están padeciendo en diferentes países europeos las consecuencias.

Los políticos están desbordados y en lugar de tomarse muy en serio la problemática, se limitan al paripé de cara a la fachada, todos se ofrecen para dar acogida sin tener ningún plan de continuidad, quedan políticamente correctos pero no hacen frente a las consecuencias ni dan garantías de estabilidad, seguridad ni integración.

Esta situación acabará creando un conflicto social, porque más allá de que sean muchos los que realmente sean dignos de esa acogida, los pocos "infiltrados" que se van colando, van a provocar muchos problemas, es algo que va más allá de lo que muchos pueden considerar racismo o xenofobia, se les está yendo de las manos y será la gente de la calle quien va a padecer las consecuencias.

Una muestra palpable la tenemos con los manteros, da lo mismo si tienen o no papeles, se les permite ocupar lugares públicos sin hacer efectiva ningún tipo de tasa, haciendo la competencia a comercios legales y vendiendo productos falsificados, si tras tantos años, los gobiernos han sido incapaces de solucionar este problema, ¿qué podemos esperar?, el tiempo lo dirá.

Es muy loable defender los derechos de los ciudadanos refugiados, pero ello no debería implicar el perjuicio de los nuestros.

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