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miércoles, 9 de mayo de 2018

LA RADICALIZACIÓN ESTÁ DESCONTROLADA EN ESPAÑA


AUTOR
IGNACIO CEMBRERO
06.05.2018 – 18:30 H.








El Ministerio del Interior español expulsó 'manu militari' el pasado viernes a Marruecos a dos gemelos marroquíes residentes en Badalona, detenidos en 2015 cuando tenían 16 años. Consideró que tras pasar 18 meses en un centro de internamiento seguían radicalizados y constituían un “peligro para la seguridad nacional”.
Cuando los jóvenes cruzaban la frontera de Melilla con Marruecos empezaban en Lleida tres jornadas de predicación consecutiva en árabe por el jeque argelino Abdalá Azhar Seniqra al que en su país le acaban de prohibir enseñar el islam por considerarle radical. Azhar Seniqra es uno de esos “doctrinarios salafistas que hacen daño”, que siembran con sus discursos el caldo de cultivo del que se nutren los radicales, según Fernando Reinares, director del Programa sobre Terrorismo Global del Real Instituto Elcano.

El salafismo es una interpretación ultraconservadora del islam surgida en la península arábiga. Generalmente no propugna la violencia, pero sí rechaza la integración en la sociedad occidental y ha sido la antesala ideológica de muchos de terroristas. Ese itinerario queda, por ejemplo, reflejado en el vídeo grabado, en junio de 2016, por Larossi Abballa tras asesinar a un matrimonio de policías franceses en la periferia de París. En él animaba a los salafistas a seguir su ejemplo, dar un paso más y empuñar las armas.

Nacido en Argel hace 58 años, pero formado en parte en Medina (Arabia Saudí), Azhar Seniqra se convirtió, desde el viernes hasta el domingo, en un imán maratoniano pronunciando sucesivamente sermones en árabe, clases de exégesis del Corán, explicando los cuatro fundamentos de su doctrina religiosa (wahabismo/salafismo) y las reglas del ayuno, según 'Boulough al-Maram', un libro de teología.

Para recibirle no bastaba ninguna de las mezquitas u oratorios de Lleida, y un grupo de musulmanes alquilaron el pabellón 4 de los Campos Elíseos de la Feria de Lleida. Hubo público, llegado de Cataluña, de toda España e incluso de Francia, donde el jeque cuenta con seguidores. No hubo, en cambio, imágenes o vídeos de los actos porque, como los talibanes afganos, considera que “fotografiar a seres humanos es “haram” (pecado)”, explica Mohamed Belaila, redactor jefe del diario digital argelino 'TSA'. Sí hubo, en cambio, una retransmisión en audio de los sermones “con traducción al castellano mediante una aplicación”, según explica Carlos Seisdedos, analista de ciberseguridad. Muchos jóvenes musulmanes residentes en España no se manejan bien en árabe.

El rechazo a la fotografía es revelador de su ideología ultrarrigorista. En sus prédicas de viva voz, su consultorio online o su canal de Telegram, Azhar Seniqra sostiene, por ejemplo, que “Occidente es nefasto” y por eso los musulmanes que viven en él “tienen mucho mérito ante Alá”. El Ramadán, prosigue, el mes de ayuno que se avecina –este año empezará a mediados de mayo- es el momento de “seguir el ejemplo del Profeta (…), la única manera de preservar el islam en estas tierras de pecado”, es decir en Europa. "Si perdemos nuestra religión lo perdemos todo”, advierte.

Para que las mujeres pudieran escuchar a este “sabio”, como lo describen sus seguidores, se les habilitó una sala especial en la Feria de Lleida. A los requisitos exigidos a los varones para poder acceder al paraíso –básicamente cumplir los cinco pilares del islam-, Azhar Seniqra añade uno concerniente a las mujeres: “obedecer a sus maridos”. No es partidario de la escolarización de las chicas, porque pueden aprender en casa sin correr riesgos, pero si han estudiado y desean ejercer su profesión no deben en ningún caso hacerlo en un entorno en el que haya varones.

Azhar Seniqra fue nombrado imán por el Ministerio de Asuntos Religiosos de Argelia en 1991, y pasó por tanto a cobrar un sueldo del Estado y a regentar una mezquita, pero ahora el titular de esa cartera, Aissa Mohamed, le ha sancionado. “Solo entran en nuestras mezquitas personas moderadas, no que obedecen a consignas del exterior”, declaró para justificar su decisión. Al referirse al “exterior” aludía a Arabia Saudí.

Como el eximán argelino hay otros muchos casos de radicales conocidos en el mundo islámico que se pasean por España, especialmente por Cataluña, sobre todo en vísperas del Ramadán. El caso más sonado fue, en la primavera de 2016, el de Saleh el Meghamsi, imán salafista de la mezquita de Al Quba en Medina (Arabia Saudí). Inauguró y después predicó ante cerca de mil fieles en la mezquita At-Tawba de Cornellá (Barcelona). Él sí se dejó retratar, pero no por eso es menos radical. Se hizo célebre poco después de que las fuerzas especiales de EEUU abatiesen al líder de Al Qaeda, Osama Ben Laden, en mayo de 2011. Declaró entonces a la televisión saudí: “Él es más santo y sobre él recaen más honores que sobre cualquier infiel”.


“Todos ellos predican actitudes y valores que son opuestos a los de las sociedades abiertas y la democracia y eso no contribuye al acomodo de las comunidades musulmanas en una sociedad occidental como la nuestra”, señala el investigador Reinares. “Generan autoexclusión y problemas de convivencia que en España, debido a que las segundas generaciones constituyen apenas una cuarta parte de la población inmigrante procedente de países islámicos, aún están por ser visibles”, advierte.

¿Se puede hacer algo para impedirles pronunciar estos discursos radicales? Reinares se muestra escéptico: “Es muy complicado si no los rechazan las propias comunidades” que suelen invitarles. Se amparan en la libertad de expresión y “saben medir bien sus palabras para evitar incurrir en faltas o delitos” por los que puedan ser llevados ante la Justicia, añade. “No se les deberían conceder visados de entrada, pero si entran y prolongan su estancia cabe la expulsión administrativa”, que decreta el secretario de Estado de seguridad.


En fuentes de la lucha antiterrorista se considera que los dos lugares de Europa con mayor implantación salafista son Bélgica y Cataluña. Hace tres años el entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, reveló que en España había 98 mezquitas u oratorios salafistas, 50 de ellos en Cataluña. Poco después un informe de los Mossos d’Esquadra elevaba esa cifra a 79 templos.

Entre 2012 y 2015 se celebraron en Cataluña 25 congresos salafistas, algunos con hasta cerca de 2.000 participantes venidos de toda Europa, según un informe policial. El Centro Nacional de Inteligencia, el servicio secreto español, asegura, por su parte que esas reuniones suelen estar financiadas por fundaciones religiosas de los países de la península arábiga.

Un mapa secreto elaborado por el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), desvelado en la primavera de 2016, indica que el 29% de los llamados “puntos de radicalización” de España, es decir lugares en los que los musulmanes corren el riesgo de tener tentaciones yihadistas, están en Cataluña. Barcelona se coloca a la cabeza porque en esa provincia se sitúa en 18% de esos focos de radicalización.

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