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viernes, 16 de marzo de 2018

MIENTE TODA LA PRENSA...



Si tanto les preocupa la creciente tasa de crímenes cometidos por inmigrantes árabes que pongan los remedios policiales y adopten las medidas políticas que deban. Pero que toda la prensa se someta a la consigna de falsear la verdad resulta propio del periodismo de países dictatoriales. Existe una consigna no escrita pero que se sigue a rajatabla en la mayoría de medios de comunicación y en los gabinetes de prensa de la Policía nacional, la Guardia Civil y las policías locales: no comunicar nunca la nacionalidad del criminal cuando se trate de un extranjero árabe.

Mienten todos los medios de comunicación respecto a la nacionalidad de la asesina de su bebé en Alcalá de Henares.

Hemos repasado la prensa nacional y (salvo que se nos haya escapado algún periódico) todos los periódicos digitales y en papel afirman que la parricida era una joven española. Y eso es mentira. La asesina es marroquí.

Un crimen es un crimen, lo cometa un nacional o un extranjero; entonces, ¿por qué mentir a la ciudadanía?

Existe una consigna no escrita pero que se sigue a rajatabla en la mayoría de medios de comunicación y en los gabinetes de prensa de la Policía nacional, la Guardia Civil y las policías locales: no comunicar nunca la nacionalidad del criminal cuando se trate de un extranjero árabe.

Se trata de una vieja técnica de manipulación de la noticia que resulta cualquier cosa menos periodismo; para que el lector no saque sus propias conclusiones se les omite una parte de información, porque lo importante no es informar del delito sino que dicha información no contribuya a aumentar el hartazgo de los españoles con los inmigrantes musulmanes.

Y eso es, lejos de ser periodismo ,se trata de faltar a la verdad, hacer trampas a la sociedad y manipular a la opinión pública.

Toda la prensa se hace ahora eco de que, el pasado 23 de febrero, se produjo el asesinato de un bebé, probablemente degollado (el juez del juzgado número 6 de Alcalá de Henares ha decretado el secreto del sumario) a manos de su propia madre, una mujer de 19 años que, posteriormnete, escondió el cuerpo sin vida del pequeño dentro de un armario.

Pero la noticia, con ser desgarradora, no es este asesinato; la noticia es que prácticamente todos los medios de comunicación, toda la prensa lacaya del sistema, han difundido que la presunta parricida era una mujer española de 19 años. Y eso es mentira.

La asesina de su propio bebé, de 19 años, es una joven marroquí, que acudió al hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares con un cuadro de sangrado vaginal, tratando de ocultar a los facultativos que había dado a luz.

Ya sólo falta que aparezca algún iluminado enseñando que tiene la nacionalidad o que es inmigrante con papeles. Con nacionalidad o sin ella, con papeles o sin papeles, la asesina de su propio bebé en Alcalá de Henares es una joven de 19 años marroquí, árabe, musulmana...

Se trata de evitar incrementar los límites de paciencia que la sociedad europea en general (y la española en particular) tienen más que rebasados con la inmigración musulmana.

Pero es que el periodismo no está para crear, moldear, dirigir o controlar estados de opinión. El periodismo es contar qué ha ocurrido, dónde, cómo, quién y cuándo, debe proporcionar todos los datos y el lector, el oyente o el televidente ya se formará la opinión que tenga por conveniente. De lo contrario, ¿de qué libertad de prensa se habla?

La prensa española demuestra tener la misma credibilidad o menos que el periódico Granma de Cuba porque se omite información, se manipula o, como en este caso, descaradamente se miente.

Hace dos días el gabinete de prensa del Ayuntamiento de Cartagena remitía -en su habitual información que nos envía a los medios- noticia sobre un asalto con arma blanca y, posteriormente, agresión a los agentes que intervinieron de la policía local; pues bien, la información hablaba de la nacionalidad del atracado, de los centimetros de la navaja, de los daños producidos a los policía... de todo, excepto del origen magrebí del asaltante. Es decir, se informa de la nacionalidad del atacado pero se omite la del atacante. ¿Pero qué clase de decencia informativa es esta?, ¿qué sentido de la democracia tienen quienes pasan la infoamción? ¿qué sienten como periodistas cada vez que mienten, omiten información o manipulan una noticia?

Se hace imprescindible otra prensa y otro tipo de periodismo. Nosotros no pretendemos alentar a la ciudadanía contra los inmigrantes musulmanes. Pretendemos contar la verdad. Toda la verdad.

Si tanto les preocupa la creciente tasa de crímenes cometidos por inmigrantes árabes, pongan los remedios policiales y adopten las medidas políticas que deban, pero qué triste es que la prensa se venda de esta manera y mancille sus más sólidos principios de servicio a la verdad, a la verdad completa (guste o disguste) entrando en el juego de la manipulación informativa y el falseamiento de las noticias.

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