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jueves, 22 de marzo de 2018

EL POSIBLE ASESINATO DE BOTÍN PRECIPITA LA QUIEBRA DE "PRISA"


Ana Patricia Botín está acostumbrada a ver como caen rendidos a sus pies directores de periódico, presidentes de grupos de comunicación, periodistas, políticos, jueces, fiscales, ministros y vicepresidentes de gobierno...Pero no siempre el rico ni el mafioso acaba comprándolo todo; alguna vez la criada sale respondona y donde menos se lo esperan, un periodista de provincias rechaza ofertas económicas, planta cara a amenazas y decide seguir por el único camino correcto: pese al riesgo que suponga, el camino de la verdad y de la justicia.

Pese al silencio mediático que ha envuelto el escándalo informativo sobre el presunto asesinato de Emilio Botín, publicado en rigurosa primicia informativa por La Tribuna de Cartagena, la repercusión de los ya más de cinco millones de internautas que ha tenido conocimiento de la noticia a través de las redes sociales, ha hecho tambalear las estructuras más sólidas del todopoderoso grupo Prisa.

Y es que lo único que le falta por hacer a la actual y "todavía" presidenta del Banco de Santander para intentar silenciar la noticia sobre el posible asesinato de su padre es comprar, también, la titularidad de las redes sociales, algo que, afortunadamente, no está a su alcance.

Todo lo demás se puede comprar, o al menos eso es lo que se piensa desde la presidencia del Banco de Santander acostumbrada a ver como caen rendidos a sus pies directores de periódico, presidentes de consejos de administración de grupos de comunicación, periodistas, políticos, jueces, fiscales, ministros y vicepresidentes de gobierno...

Aunque no siempre el rico ni el mafioso acaba comprándolo todo; alguna vez -aunque esto sólo ocurra de tarde en tarde- la criada sale respondona y donde menos se lo esperan, un periodista de provincias rechaza ofertas económicas, planta cara a amenazas y decide seguir por el único camino correcto: pese al riesgo que suponga, el camino de la verdad y de la justicia.


El agujero económico que deja Juan Luis Cebrián en El País es insostenible, tanto es así que se ha convertido en una cuestión de Estado y habrá de ser el propio Ejecutivo presidido por Mariano Rajoy quien impida la quiebra oficial del Grupo Prisa, una quiebra técnica que ya es conocida por todo el mundillo financiero y periodístico, tanto en España como a nivel internacional.

¡Más de 3.500 millones de euros de descapitalización! sufrido por la cotización de la empresa editora deEl País en Bolsa y, por si no fuera suficiente el desastre económico al que ha llevado la gestión del periodista –que todavía pasa por ser un referente del periodismo de España-, Juan Luis Cebrián se ha embolsado, en los últimos ocho años ¡30 millones de euros!, todo ello mientras la deuda del Grupo Prisa ya ascendía a casi 1.500 millones con los que cerró el pasado ejercicio del año 2.017.

Hasta la propia Comisión Nacional del Mercado de Valores ha admitido que Juan Luis Cebrián "ha percibido retribuciones millonarias aun cuando las cuentas del grupo hacían verdaderas aguas y su gestión al frente colocaba a la Compañía al borde de la quiebra”.

En 2.010, dos años después asumir la Presidencia de la Comisión Ejecutiva del Consejo de Administración, Juan Luis Cebrián cobraba casi 4 millones de euros cuando Prisa perdía 73 millones.

En 2.011, el ya expresidente de Prisa, cobraba el desmesurado salario de 11,2 millones mientras el grupo se hundía en la miseria económica, con unos números rojos que superaban los 450 millones de euros.

Un año después, 2.012, Juan Luis Cebrián, solidario con la gravísima situación económica de Prisa de la que él era el máximo responsable, se rebajaba su salario a los cinco millones, en el mismo ejercicio en el que el Grupo ya consolidaba unas pérdidas de 260 millones de euros.

En 2.013 la situación del Grupo Prisa ya era del todo insostenible, con unas pérdidas declaradas de 650 millones de euros; lejos de irse a su casa, dimitir y reconocer que él solito había hundido al grupo de comunicación más importante de España, Juan Luis Cebrián aún se embolsaba cerca del millón y medio de euros como retribución por su desastrosa gestión al frente de la Compañía.

En el año 2.014, la pérdida contable por la venta de Digital Plus a Telefónica, situaban a la empresa editora de El País en unas pérdidas de 2.263 millones de euros.

¿Qué empresa es capaz de no presentar suspensión de pagos ante una situación económica de esta índole? Sólo El País, el Grupo Prisa su empresa editorial y los intereses políticos y financieros a los que representa y quienes le sostienen.

Así las cosas, y con 2.263 millones de pérdidas, Juan Luis Cebrián aún se metió en el bolsillo un sueldo de dos millones de casi dos millones de euros, 1,8 millones para ser exactos.

En 2.015, Cebrián se embolsaba otros dos millones por su gestión y en 2.016 -único ejercicio con números negros para la compañía durante su etapa-, que ganó 5, cuando Prisa estaba en la más absoluta banca rota, Juan Luis Cebrián percibía 1,7 millones de euros por su presidencia.

Y antes de su salida y jubilación (pactada a tres bandas con Ana Patricia Botín, Felipe González y Mariano Rajoy), Juan Luis Cebrián se aseguraba una pensión digna con la que poder vivir: ¡7 millones más de euros!, 6 en concepto de jubilación y otro millón más por algo tan inexplicable en una empresa ruinosa como la “retribución variable”.



Ana Patricia Botín no ha sido ajena a ninguno de los movimientos internos dentro del Grupo Prisa, un negocio fundamental para la entidad financiera que preside, no ya por sus resultados económicos (absolutamente desastrosos) sino por el poder mediático y la cobertura que le proporciona para silenciar cualquier irregularidad de la entidad, desde el posible asesinato de su padre, Emilio Botín hasta la fraudulenta compra por un euro del Banco Popular, pasando por las posibles relaciones del banco de Santander con el narcotráfico o sus más que sospechosas relaciones con la judicatura española.

Javier Monzón acaba de ser nombrado vicepresidente no ejecutivo pero es, de hecho, el nuevo mandamás, del Grupo Prisa. Su misión en la Compañía, “Misión Imposible”: intentar una terapia de choque a lo que ya parece, irremediablemente, la crónica de una muerte anunciada.

Polanco queda como presidente del Grupo, un cargo meramente representativo y sin ninguna capacidad de toma de decisiones estratégicas por mucho que mantenga de Consejero Delegado al incompetente Manuel Mirat.

Pero ¿cómo, por qué y por quién llega Javier Monzón a los mandos de la nave a la deriva que es el Grupo Prisa?

Pasado el verano de 2.017 Prisa parece no tener solución y los rumores sobre su quiebra comienzan a apoderarse, incluso, de la disposición de sus principales accionistas; así las cosas, Ana Patricia Botín ofrece liquidez a los propios accionistas de Prisa (especialmente a Polanco que posee el 8% de las acciones y a Roberto Alcántara con un 9%) a cambio de obtener el control absoluto del Grupo. Para ello, la presidenta del Banco de Santander pretende colocar al frente a Javier Monzón pero, según los estatutos de la Compañía, debe ser ratificado por el rimbombante Comité de Nombramientos y Retribuciones (integrado por Alfonso Ruíz de Assin, Alain Minc, Gregorio Marañón y Joseph Oughourlian) que se niega a aceptar las condiciones de Ana Patricia Botín.

Cebrián se encuentra contra las cuerdas y debe encontrar una salida airosa para marcharse de Prisa, aún mejor retribuido de lo que ha estado y eliminando cualquier responsabilidad moral y penal respecto a la desastrosa situación de la Compañía.

Y, ¿quién es este Javier Monzón tan útil a los intereses de Ana Patricia Botín?

Monzón ha ejercido durante algo más de dos décadas la presidencia de Telefónica, una presidencia de la que se vio obligado a salir por piernas tras la implicación en el caso Púnica y en la operación Lezo y la revelación de los ventajosos contratos con los hijos de Jordi Pujol y Felipe González. Bajo la presidencia de Monzón, Telefónica ha sido acusada de financiar ilegalmente al Partido Popular de Madrid con más de 600.000 euros.



Pero sin pretenderlo, un pequeño periódico digital va a acelerar todo el proceso de sustitución del todopoderoso Grupo Prisa.

A finales del mes de Octubre del pasado año, La Tribuna de Cartagena publicaba la noticia de que Emilio Botín pudo haber sido asesinado a manos del narcotraficante Jesús Samper, examante de la actual presidenta del Banco de Santander.

Según les informábamos desde La Tribuna de Cartagena, en la querella presentada ante el juez Santiago Pedraz de la Audiencia Nacional, dos mujeres figuran como inductoras del asesinato del patrón de la banca española: la viuda, Paloma O´ Shea y la hija Ana Patricia Botín.

El poder casi infinito del Banco de Santander consigue que ningún gran medio de comunicación español se haga eco de una noticia que debiera haber abierto todos los informativos de televisión y todas las portadas de los diarios, pero las redes sociales tienen más poder que todo el Banco de Santander junto: así las cosas, la noticia publicada por eso que, desde la Capital, se denomina despectivamente “un periódico de provincias”, La Tribuna de Cartagena, alcanza tal repercusión en las redes sociales que el rumor acaba extendiéndose no sólo en España sino en todos los países de Hispanoamérica y en los Estados Unidos.

¡Más de cuatro millones y medio de lectores se enteran de la posible involucración de la presidenta del Banco de Santander en el presunto asesinato de su padre! y Ana Patricia Botín decide que hay que neutralizar esa noticia que puede sacarla de la presidencia de la primera entidad financiera (además de poder llevarla a la cárcel para el resto de sus días).

Ana Patricia Botín exige a Cebrián que de manera inmediata ponga a Javier Monzón al frente de Prisa, un Monzón que conoce muy bien las instrucciones la presidenta del Banco de Santander y cómo actuar a nivel mediático para neutralizar el impacto de la noticia, nada menos, que del posible asesinato de Emilio Botín.

Digo neutralizar a nivel mediático, porque a otros niveles ya ha dado instrucciones la Botín de cómo intentar callar a este humilde periodista que ha decidido plantar cara, nada menos, que al Banco de Santander, a la vicepresidenta del gobierno de España, al CNI y hasta a los peligrosísimos cárteres colombianos de Cali y de Medellín.

Ana Patricia Botín ofrece a Cebrián la mejor de las salidas: una indemnización millonaria, mantenerse como presidente del consejo editorial de El País y como presidente ejecutivo de Ediciones El País S.L.y crearle una Fundación para que sea él quien la presida.

Este es el retiro dorado que está dispuesta a entregar la patrona del Santander a Juan Luis Cebrián a cambio de que actúe, una vez más, como su “mamporrero”.

Juan Luis Cebrián despliega toda su capacidad conspirativa y mueve todo su entorno de influencias a objeto de hacer posible los deseos de la nueva patrona del Banco de Santander; logra el aval de Felipe González (amigo personal de Cebrián, Monzón y muy especialmente de Ana Patricia Botín) y dispone todo lo necesario para que Monzón entre como su sucesor nombrándole, en primera instancia, miembro del Consejo de Administración de Prisa para situarlo como vicepresidente y sustituirle, finalmente, a principios de 2.018.

Además Ana Patricia Botín va a por todas en su intento por controlar el Grupo Prisa frente al principal accionista, el fondo Amber Capital que posee un 24% del accionariado frente al 22% que logra controlar la presidenta del Banco de Santander.

Hay que recordar al lector que el Consejero Delegado, Manuel Mirat, es un hombre impuesto por el fondo Amber Capital para neutralizar –primero- y sustituir, posteriormente, a Juan Luis Cebrián al frente del Grupo Prisa.

Ana Patricia Botín utiliza, una vez más, a su “esbirro” Rodrigo Echenique como negociador, conocedora de su extraordinaria capacidad para sentar en una misma mesa a Dios con el diablo: y Echenique (imputado también en la querella por el posible asesinato de Emilio Botín) hace perfectamente sus deberes valiéndose de Javier García Carranza, uno de los fichajes personales de la Botín a su llegada a la presidencia del Santander.

Entre Echenique y García Carranza paralizan la contratación de Jaime Carvajal (que ya estaba cerrada) y logran involucrar directamente a Moncloa, en concreto a la vicepresidenta Soraya Sáenz Santamaría, como valedora de su candidato Javier Monzón. El propio Carvajal recibe una llamada de Mocloa para que retire su candidatura y deje el campo libre al candidato de Ana Patricia Botín.

Mientras tanto, La Tribuna de Cartagena publica nuevas informaciones referentes al posible asesinato de Emilio Botín que van implicando a más personalidades de la vida política, económica y financiera de España y las redes sociales “echan humo”.

Pese a la capacidad de neutralización informativa del Banco de Santander, internet es una bomba de relojería que consigue que la noticia del posible asesinato de Emilio Botín y de la implicación (en la querella presentada ante la Audiencia Nacional) de la actual presidenta de la entidad financiera como inductora del asesinato, se divulgue, cada vez más, a nivel internacional y se producen las primeras reacciones, incluso, de los entornos más próximos a la Reserva Federal de los Estados Unidos.

A mediados de noviembre, los malvados (aunque extraordinariamente fieles y eficaces Rodrigo Echenique y García Carranza) logran el objetivo ordenado por su jefa: los grandes accionistas (Banco de Santander, Telefónica y Amber) alcanzan un acuerdo y aceptan a Monzón como hombre fuerte que entrará, en principio, como como presidente de la Comisión de Nombramientos del Consejo de Administración de Prisa.

Para lograr el pacto Echenique/García Carranza no reparan en gastos: total, el dinero no es suyo y las órdenes de Ana Patricia Botín han sido claras: “cueste lo que cueste hay que hacerse con el poder de Prisa”.

El Banco de Santander coloca la ampliación de capital y financia a Polanco y otros accionistas (nuestras fuentes nos aseguran que con créditos a fallidos, para que el lector lo entienda, préstamos que nunca se van a devolver).

Ana Patricia Botín logra su objetivo y el Banco de Santander pasa a controlar, directamente, el 4% de las acciones pero se asegura, también, la fidelidad de Polanco. Y por si fuera poco, una nueva figura emerge con fuerza en el accionariado de Prisa: el mexicano Carlos Fernández González, Consejero del Banco de Santander y ahora propietario, el solo, de otro 4% del Grupo. Es así como la Botón controla ese 22% del control de las acciones de Prisa.

Pero ahí no termina la cosa. Rodrigo Echenique y García Carranza ejecutan su plan hasta el final y se hacen con los apoyos de Telefónica y del HSBC ¡que entre ambos suman un 20% del accionariado de Prisa!, de Oviedo Holdings copropietario del 11% y del fondo judío Adar Capital Partners con el 5,3% de las participaciones accionariales.


Javier Monzón no solo va a llegar a Prisa con la aceptación mayoritaria de los accionistas y el beneplácito de su predecesor, Juan Luis Cebrián, sino que tendrá todo el poder ejecutivo en la Compañía.

Pero cuando todo parece resuelto a deseo de la presidenta del Banco de Santander, Juan Luis Cebrián traiciona a la banquera y propone como su sucesor a Manuel Polanco, después de pedir la dimisión de todos los consejeros independientes de Prisa para evitar ser destituido como presidente del Grupo. Pero Polanco cuenta con graves inconvenientes y con importantes detractores; no en vano, su gestión al frente de la portuguesa Cesa Capital ha resultado un absoluto desastre. Sólo tiene a su favor el valor del apellido y las acciones que posee pero como gestor paree tan inútil o más si cabe como al presidente Cebrián al que se pretende sustituir.

En un último órdago para salvaguardar sus intereses, Cebrián visita personalmente a Rajoy y le pide que se involucre en su salvación: a cambio pone el antaño muy socialista Grupo Prisa a las órdenes y los intereses del partido de la calle Génova.

Rajoy no va a dejar escapar la oportunidad y, personalmente llama a Ana Patricia Botín y José María Álvarez-Pallete, al presidente de telefónica, y les pide llegar a un acuerdo a tres bandas con Cebrián “por el interés general de España”. Ambos empresarios saben muy bien que cuando Rajoy pronuncia estas palabras no pueden negarse y que significa una contrapartida impensable para quienes no sabemos movernos en estos mundos de los grandes tiburones financieros.

Estamos a mediados de noviembre de 2.017 y, definitivamente, la cabecera histórica de El País y con ella todo el Grupo Prisa, se van a entregar en bandeja al Ibex y al Partido Popular: Tanto el Banco de Santander como Telefónica han aceptado la petición de socorro de Rajoy todo ello pese a que César Alierta había anunciado a propios y extraños que no apoyarían las pretensiones del tándem Cebrián/Polanco.


El Banco de Santander ya ejerce todo el poder en Prisa desde diciembre del pasado año. No sólo se ha hecho cargo de la parte que le toca en la ampliación de capital sino que, además, ha prestado el dinero (repito, aseguran que con préstamos que jamás se devolverán) a varios de los principales accionistas, entre ellos, a Polanco y Alcántara. Así que la presidenta del Santander (y el IBEX) tiene mando en plaza sin nadie que se atreva a toserle… A gusto y conveniencia de la Botín, comienzan, de nuevo, las “puertas giratorias” con sueldos millonarios (hay que pagar los apoyos obtenidos) y todo ello en un Grupo Prisa que está en la más absoluta de las ruinas.

Ana Patricia Botín impone el equipo de nuevos ¿gestores?: Javier Monzón , el exministro socialista Javier Gómez Navarro (los apoyos de Felipe González jamás son gratis) Sonia Dulá del Bank of America Merrill Lynch, y Javier de Jaime, abogado y socio director de CVC Capital Partners. Telefónica logra colocar también a Francisco Gil, expresidente de Telefónica México.

Manuel Polanco (que después del crédito obtenido come de la mano de Ana patricia Botín) va a tener menos poder del que hubiera deseado: todo está tutelado por el Banco de Santander que ha pactado con Mariano Rajoy la salida airosa del inútil Juan Luis Cebrián para principios de 2.018.

Ahora, el Grupo Prisa tan próximo a lo largo de toda su historial al PSOE se entrega en bandeja al Partido Popular. De momento…

De momento, porque eso es lo que le interesa coyunturalmente a Ana Patricia Botín que, en definitiva, es quien manda absolutamente ahora en España aunque no gobierne.

Si los intereses de Ana Patricia Botín mañana estuvieran más próximos a otro partido, Prisa bailaría al son de las palmas de la presidenta del Banco de Santander.

Todos los órganos que podrían incriminarle, tanto por el supuesto asesinato de su padre, Emilio Botín, como por las múltiples casusas judiciales pendientes, deben rendirle pleitesía: Consejo General del Poder Judicial, Fiscalía General del Estado, Gobernador del Banco de España, Agencia Tributaria, CNI… hasta el superministro Montoro habrá de agachar la cabeza ante una acusada de inducción de asesinato de su propio padre.

Así se escribe la historia –al menos por el momento- en esta nación que un día fue soberana.

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