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viernes, 2 de febrero de 2018

ASESINATO DE EMILIO BOTÍN: "EL SOBORNO AL PERIODISTA"

Me quieren fuera y muy lejos. ¿Para qué? ¿Podría aparecer muerto en mi casa por sobredosis de barbitúricos al cabo de un tiempo? ¿Podría sufrir un accidente en una de las carreteras que rodean los preciosos acantilados costarricenses?...
La Tribuna de Cartagena destapó el escándalo: existe una querella criminal que afirma que Emilio Botín no murió de muerte natural sino que fue asesinado a instancias de su viuda, Paloma O´Shea y de su hija y actual presidenta del Banco de Santander, Ana Patricia Botín. 

El escándalo transcendió a las redes sociales y más de cuatro millones de personas han seguido las sucesivas entregas que desde La Tribuna de Cartagena venimos ofreciéndoles, con caracter de exclusiva información de rigurosa investigación periodística, en un serial que hemos denominado Rojo Botín. 

Ha dado igual que el Banco de Santander tenga comprada la voluntad de la práctica totalidad de los grandes medios de comunicación de España.


[Img #9192]
Ana Patricia Botín






Pese a la ausencia de noticias en radio, prensa y televisión de las principales empresas periodísticas, toda España ha tenido conocimiento de la noticia más impactante del mundo financiero de los últimos años,una noticia sobre el posible asesinato de Emilio Botín que podría implicar, desde a todos los consejeros del Banco de Santander, hasta la propia vicepresidenta del Gobierno, con importantes conexiones con el mundo político, financiero, mediático y policial de esta nación.
[Img #9193]
Soraya Sáenz de Santamaría






 Hasta el momento han salido a relucir en esta historia personajes de extraordinario poder a todos los niveles. Y una osadía así nunca sale gratis. David contra Goliat...
[Img #9190]
Paloma O´Shea


  






Mucho estaban tardando en pasar de las amenazas veladas -siempre transmitidas con formas exquisitas y a través de terceros- al intento de soborno.



Les resumo la historia: 

Recibo llamada telefónica de un número desconocido citándome, para un tema muy importante, en un hotel de Cartagena. Acudo provisto de las medidas de seguridad que me acompañan desde que recibí el aviso cualificado de que algo podía pasarme si seguía con las publicaciones delcaso Botín. Mis escoltas inspeccionan el lugar, todo lo ven correcto y entro a la cafetería en la que me encuentro con un hombre algo más joven que yo, cercano a la cincuentena, vestido de manera elegante y con unas formas y conducta de ejecutivo bancario que echa de espaldas. 

No me extenderé en el relato porque muy corta fue la entrevista: no creo que llegara a los diez minutos. 

No me puede decir a quién representa ni de parte de quién viene. 

Va a hacerme una oferta que –según afirma con convicción de ganador- no voy a poder rechazar. 

Estas son las condiciones: 

1.   Debo dejar de escribir sobre el caso Botín. Para siempre. Nunca más volveré a publicar nada al respecto ni relacionado con ninguna actividad del Banco de Santander, ni de ninguna de las empresas de su Grupo. 

2.   Debo comprometerme a destruir cuanta información obra en mi poder. 

3.   Debo comprometerme a no facilitar a ningún otro compañero o medio de comunicación cuanta información poseo al respecto. 

4.   Jamás concederé ninguna entrevista (por ningún medio actual o futuro), en España o en el extranjero, en relación con lo publicado o con mis conocimientos sobre el caso Botín o relacionados con ninguna actividad del Banco de Santander, ni de ninguna de las empresas de su Grupo. 

5.   Debo abandonar la profesión periodística por un periodo de 5 años. Durante este tiempo no podré hacer ningún tipo de colaboración con ningún medio de comunicación escrito, radiofónico, televisivo, digital o futuros que puedan existir. 

6.   Debo abandonar mi faceta literaria; por un periodo de 5 años no podré escribir ningún tipo de literatura y sobre ningún género ya sea para publicar en papel, ebook, audio, video o futuros medios de publicación que puedan existir.

7.   Jamás, en lo que me quede de vida, escribiré o publicaré en papel, ebook, audio, video o futuros medios de publicación, ni intervendré en debates, concederé entrevistas, ni efectuaré ninguna mención periodística, por ningún medio de comunicación escrito, radiofónico, televisivo, digital o futuros que puedan existir, ninguna referencia que  tenga que ver con el Opus Dei. 

8.   Debo aceptar un puesto de trabajo en Costa Rica, en el Instituto Costarricense de Turismo, un puesto de trabajo por el que recibiré una retribución mensual de 7.000 $ (siete mil dólares) y que será un contrato blindado por el cual no podré ser despedido, durante esos 5 años, de dicha posición profesional a no ser que se me indemnice con la totalidad de salarios a percibir durante ese periodo de tiempo. 

9.   En compensación, recibiré una gratificación (así la denomina mi interlocutor) de 400.000 € (cuatrocientos mil euros) en metálico y sin ningún tipo de constancia o recibí de dicha cantidad. 

10.  El  plazo para contestar a la oferta finalizaría el pasado domingo, día veintiocho de enero, a las 12 de la noche (y recalcó  silabeando la frase: ¡ni un minuto más!). 

Y cuando ya me marchaba una frase lapidaria: si no aceptas la oferta, ¡atente a las consecuencias! 

Hasta aquí mi entrevista con este interlocutor no sé (aunque sea fácil intuir) de quién.

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Rodrigo Echenique 

Me levanté sin contestar y me despedí de este personaje.

El domingo a las 12 de la noche no llamé al teléfono que se me indicó, un teléfono que después han comprobado los redactores de La Tribuna de Cartagena que se trata de un número prepago.

Algunas de las condiciones de la oferta son, cuanto menos, curiosas:

[Img #9191]
Jaime Pérez Renovales

No hablar en mi vida del Opus Dei, teniendo en cuenta que, hasta la fecha, sólo he aludido una vez a la Obra, anticipando su relación con Paloma O´Shea, viuda de Emilio Botín y  protagonista ya anunciada de la próxima entrega del serial del caso Botín que, bajo el nombre genérico de Rojo Botín venimos ofreciéndoles por entregas, en rigurosa exclusiva informativa de La Tribuna de Cartagena.   

El tener que marcharme de España (no se trata de una dádiva adicional a los 400.000 euros, es un condición indispensable en caso de aceptar la oferta) para trabajar en un sector del que no tengo la menor idea y para el que no poseo ninguna cualificación profesional. 

Es evidente que me quieren fuera y muy lejos. ¿Para qué? ¿Podría  aparecer muerto en mi casa por sobredosis de barbitúricos al cabo de  un tiempo? ¿Podría sufrir un accidente en una de las carreteras que rodean los preciosos acantilados costarricenses?...
[Img #9196]
Javier López Madrid


Hasta ahora les hemos hablado de personajes de muchísima importancia; y todavía quedan otros muchos por salir, dentro de las investigaciones que venimos realizado en La Tribuna de Cartagena y que pudieran tener relación, directa o indirecta, con la muerte de Emilio Botín, una muerte que -según la información de la querella presentada- se produjo por asesinato en la Ciudad Financiera del Banco de Santander.

[Img #9195]
Comisario Villarejos 

Nos falta hablarles de Guillermo Morenés, el marido -dicen que consentido- de la presidenta del Banco de Santander, Ana Patricia Botín; y de sus amistades (o algo más que amistades con Javier López Madrid, imputado ahora por la financiación ilegal del Partido Popular y famoso por ser el "compi yogui" de la Reina Leticia... Y del comisario Villarejos, que no hay charco que no pise. 

Nos falta hablarles del amante de  Ana Patricia Botín, el narco colombiano Jesús Samper, y de su tío Ernesto Samper, expresidente de Colombia. Y de los cárteles colombianos y mexicanos de la droga y su conexión con el Banco de Santander... Y del proceso colombiano de la paz, y de las FARC y de la relación del clan Botín con todo esto que no pilla tan lejos.

¿Sabían ustedes que Ana Patricia Botín fue secuestrada y nunca se publicó en España? Nos falta hablarles de ese secuestro y de otras muchas informaciones que nos hacen ir atando hilos en este puzzle de la muerte o asesinato del patrón de la banca española.

Así están las cosas.
[Img #9197]
Guillermo Morenés












Mentiría si dijera que no siento miedo: nací para periodista pero no para héroe. Pero tengo una conciencia y unos principios que no sólo me impiden venderme (aunque sólo queían comprar mi silencio y no las palabras que compran a otros compañeros de oficio) sino que hace que esta clase de oferta y esta escoria del más alto nivel social, económico y político, me produzca tanto asco que me siento obligado a destapar todas sus miserias y todos sus delitos.

Al menos, publicando estas líneas me siento aliviado y quién sabe si algo más protegido. 

No todos los periodistas están en venta… no todos.  

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