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sábado, 27 de enero de 2018

EL GRAN BULO DE ALCÀSSER CUANDO SE CUMPLEN 25 AÑOS



AUTOR:
CARLOS PRIETO

​El nombre Walter Fabián Medina quizá no les diga a ustedes nada, pero si alguien escribe un día una historia negra del periodismo español, debería tenerlo en cuenta... Este sábado se cumplen 25 años del descubrimiento (1993) de los cadáveres de Miriam, Toñi y Desirée, las niñas de Alcàsser (Valencia), tétrico caso de violación y asesinato que conmocionó a España, dio pie a todo tipo de teorías descabelladas e hizo tocar fondo a un sector de los medios de comunicación.
Hablamos de un lodazal de conspiración, morbo y manipulación del que es difícil destacar lo más bajo: del dantesco programa de Nieves Herrero desde el centro de Alcàsser cuando aparecieron los cadáveres, a las disparatadas denuncias sobre una gigantesca operación de encubrimiento de Estado para desviar la atención sobre lo que ‘realmente’ había pasado: Miriam, Toñi y Desirée habrían sido asesinadas por “el clan de la Moraleja”, club secreto de prohombres degenerados que se dedicaban a rodar ‘snuff movies’ para alimentar su sadismo sexual.


Dicho bulo fue amplificado en la tele por Pepe Navarro y en la radio por Antonio Herrero, en cuyos programas se escucharon (en boca de dos investigadores de medio pelo) los nombres y apellidos de los miembros del clan de la Moraleja, hombres poderosos vinculados al PSOE que estarían implicados en la desaparición de un absurdo número de niñas. Sí, los noventa fueron unos años maravillosos... (Nota: de la pintoresca teoría de que Antonio Herrero no murió en un accidente de submarinismo, sino que fue asesinado por denunciar este tipo de asuntos turbios, mejor hablamos otro día…).
En ese contexto de sospecha y desconfianza hacia la versión oficial -las niñas fueron asesinadas por dos jóvenes delincuentes comunes: Antonio Anglés(que se dio a la fuga y nunca más se supo) y Miguel Ricart-, no es de extrañar que un abogado lograra perpetrar uno de los mayores bulos de la historia del periodismo cañí. Bienvenidos al loco mundo de José Emilio Rodíguez Menéndez y el falso Antonio Anglés...

Festival del 'invent'

5 de abril de 1997. El diario 'Ya' abre su portada a todo trapo con la madre de todas las exclusivas: "ANGLÉS VIVE" (así, en mayúsculas). "No falleció en su huida de la policía española. Ni tampoco murió ahogado en la bahía de Dublín. El principal protagonista del crimen de Alcàsser, y sobre quien recaen las mayores acusaciones del suceso que conmocionó a toda España, vive en Sudamérica desde 1992", arrancaba el artículo en páginas interiores.

Era la primera de las SIETE PORTADAS seguidas sobre la exclusiva, nutridas con varias entrevistas a Anglés realizadas por José Emilio Rodríguez Menéndez "en algún lugar de Suramérica".
Rodríguez Menéndez -abogado de los policías que asesinaron a El Nani, de la Dulce Neus y del Dionimoroso histórico de Haciendacondenado a cárcel por el Tribunal Supremo por delito fiscal y prófugo de la Justicia - se convirtió en el editor del ‘Ya’ a finales de 1996, en plena crisis terminal del diario de la Editorial Católica (Edica).
La idea de entrevistar a un falso Anglés para hinchar las ventas del periódico se le ocurrió a Rodríguez Menéndez por casualidad: durante un viaje de negocios a Buenos Aires, el polémico picapleitos se topó con un modelo argentino -Walter Fabián Medina- que se parecía a Anglés… y se le iluminó la bombillita. Era la hora de activar lo que en Twitter se llama ahora un 'invent'.
El leguleyo pagó 6.000 pesetas al modelo por hacerle unas fotos para un “casting publicitario”, aunque olvidó mencionarle que le iba a hacer pasar por el hombre más buscado de España. Ante la posibilidad de que a la redacción del ‘Ya’ no le hiciera demasiada ilusión publicar una entrevista a un Antonio Anglés trucho, Rodríguez Menéndez subió el pistón de la farsa al regresar al periódico: contó que había localizado a Anglés y regresó a Argentina con un redactor y un fotógrafo del diario, a los que mantuvo a varios metros de ‘Anglés’ con la excusa de que era peligroso y solo estaba dispuesto a hablar con él. El redactor, que se olió la tostada, se negó luego a firmar las primeras informaciones ‘exclusivas’ sobre el fugitivo.
La revista ‘Interviú’ desveló el montaje un mes después al entrevistar a un estupefacto Walter Fabián Medina, que no solo ignoraba que Rodríguez Menéndez le había hecho fotos para ESO, sino que ni siquiera sabía quién era Antonio Anglés. La investigación de 'Interviú' provocó la dimisión del director de 'Ya', José María de Juana.

La pregunta del millón

Las entrevistas inventadas al Anglés duplicado son un ejemplo magistral de lo mucho que da de sí el periodismo cuando uno le echa imaginación al asunto, como demuestra el momento en el que Rodríguez Menéndez le hizo la pregunta del millón al 'fugitivo':
-¿Me estás grabando?
-No. Antonio, no te estoy grabando.
-Tronco, te creo. Pero no me hagas una jugada.
-Cambiemos de tema. ¿Qué sucedió en Alcàsser?
-No, no, de ese tema no quiero hablar.
-Por lo menos, dime si fuiste tú quien violó y dio muerte a las tres chiquillas.
-Te digo que de eso no quiero hablar. Fui yo. Tuve un mal asunto y me pasé, pero no me preguntes más.
En efecto, menos mal que 'Antonio' no quería hablar del tema...
Dos ejemplos más del relato del gemelo de Anglés:
1) "Viví en Bogotá de mala manera con un colega que me metió dos puñaladas por un atraco que hicimos juntos y no llegamos a un acuerdo al hacer el reparto. Por culpa de la puñalada estuve mal un mes. Me curé en un chabolo pues no podía ir a un hospital. Allí preguntan mucho y a lo mejor acababan por reconocerme".
2) "En Cartagena de Indias me lié con la hija de un general, pero duró poco porque se enteró su padre".
Y así todo. Porque, oye, puestos a inventar, ¿por qué no hacerlo totalmente a lo loco?
Con todo, el momento más descacharrante quizá sea aquel en el que 'Anglés' y Rodríguez Menéndez discuten acaloradamente sobre identidades de chufla y deontología periodística:

-¿Qué nombre?
-¿Joao Pinto Barbosa?
​-¿Ese es el pasaporte que tienes ahora?
-No. Ahora tengo otro. Y también otra identidad.
-Entonces, ya no eres ni Antonio Anglés, ni Joao Pinto Barbosa.
-Eso. Pero no me da la gana de decirte cómo me llamo ahora. Los abogados y los periodistas sois todos unos chivatos y en seguida os derrotáis.
-El secreto profesional es sagrado para médicos, abogados y periodistas. Nada voy a decir que tú no me hayas autorizado.
-Eso espero. De los contrario tendremos algún problema tú y yo. Nos tendríamos que volver a ver.
En dos palabras: sombreros fuera. Y luego que si Rusia y las 'fake news'...

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