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jueves, 30 de noviembre de 2017

YA ES OFICIAL, TENEMOS LA LUZ MÁS CARA DE EUROPA (Y NADIE PROTESTA)



Las familias españolas son las que cargan con un coste en la factura de la luz antes de impuestos más elevado de toda Europa. Los datos publicados por Eurostat revelan que el bolsillo de los hogares españoles es el que más sufrióen el Viejo Continente por el recibo eléctrico en el primer semestre de 2017.
Cada kilovatio-hora, la unidad de medida de la electricidad, costó a los consumidores medios de España 0,199 euros antes de gravámenes, según los guarismos publicados por Bruselas que ponderan los precios de la luz en función del poder adquisitivo de cada nación. Esta estadística, que compara de forma más justa la carga que supone para el ciudadano la factura de la luz en las diferentes naciones, muestra que en Francia el kWh está en 0,099 euros. Los hogares franceses pagan la mitad.
Precio del kW/h durante el segundo semestre de 2017. Valores en euros sin incluir impuestos
Este coste es más del 30% menor en la vecina Portugal, donde la unidad eléctrica sale a 0,138 euros. Sobre el 30% menos también están Italia (0,1347 euros) o Alemania (0,1306). Incluso países con el precio mayorista de la luz caro, como es el caso de Bélgica, acaban repercutiendo menos sobre los bolsillos de los belgas (0,1703 euros). Hasta islas como Reino Unido o Irlanda, que disponen de peores niveles de interconexión y precios mayoristas más altos, aguantan mucho mejor la factura cuando llega a sus consumidores.

España es el país que más lastra los bolsillos de los consumidores desde 2014. A partir de 2007 y hasta 2014, hubo otros estados en peor posición. Sin embargo, Polonia, Malta, Eslovaquia, Albania, República Checa, Hungría, Bulgaria, Lituania, Turquía o Irlanda han mejorado más que España y ahora sus ciudadanos se ven menos afectados por esta cuestión.
El resto ya partía de una mejor posición que la propia España en 2007 (año desde el que Eurostat muestra registros). Sin embargo, las diferencias han ido aumentando. Sobre todo desde 2012 y de forma más intensa desde 2014, tras la reforma del sector eléctrico. En la última década, la factura se ha encarecido para los españoles un 55%.

Más que la energía, es la política

La subida del coste de la electricidad soportado por los españoles, la mayor de Europa, se entiende en gran parte por decisiones políticas del pasado, que han acabado yendo a parar a los peajes que se pagan en el recibo. El precio mayorista de la electricidad, la parte de energía que se llevan los generadores, ha afectado menos. Así se demuestra al variar el consumo. Los anteriores cálculos son para un consumidor medio que gasta entre 2.500 kWh y 5.000 kWh. Cuando el consumo es inferior a 1.000 kWh, los diferencias de precio entre España y el resto de países se incrementan. Los que menos gastan sufren más en comparación con sus homólogos europeos.
Sin embargo, a mayor gasto eléctrico, las distancias de precio entre diferentes naciones europeas se estrechan, hasta el punto de que cuando se gastan más de 15.000 kWh, Eurostat refleja que Portugal y otros países pagan más que España. Es decir, si se consume mucha electricidad, la desventaja de España con respecto a otros se reduce mucho o desaparece.
Este fenómeno constata que la reforma eléctrica trató de ajustar el déficit del sistema eléctrico en España vía peajes y no lastrando el consumo de energía, lo cual fomenta la ineficiencia. Estos peajes vienen a ser un 40% del recibo eléctrico. El otro 40% es el consumo de energía y el 21% restante es el pago de impuestos como el IVA y otros. En los peajes se incluye la retribución a las distribuidoras, las renovables bajo régimen específico o la retribución de Red Eléctrica, operador del sistema.
El ministro de Energía, Álvaro Nadal, a su llegada para comparecer ante la comisión del Congreso. (EFE)
El ministro de Energía, Álvaro Nadal, a su llegada para comparecer ante la comisión del Congreso. (EFE)
El ministro de Energía, Álvaro Nadal, ha señalado en reiteradas ocasiones que uno de los lastres para la factura de la luz es el pago de los errores políticos del pasado. El ministro cuestiona los primas aprobadas a las renovables por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, que según sus cálculos cuestan 7.000 millones de euros en la factura cada año para los próximos 25 años.
A eso añade el ministro los 2.500 millones de euros anuales que se pagan por los intereses de la deuda acumulada en el sistema eléctrico que habrán de pagarse los próximos 15 años. Esta deuda se acumuló por una decisión política del Gobierno de Aznar. El entonces vicepresidente, Rodrigo Rato, aprobó por ley que la luz no podía subir por encima del IPC, lo que llevó a una acumulación de déficit que llegó a estar en casi 30.000 millones de euros.

Este mismo miércoles, el propio ministro recordaba estas herencias del pasado en la comisión de Energía del Congreso de los Diputados. Sin embargo, el ministro esquivó las preguntas de Ciudadanos y Podemos, que pedían explicar los precios de la electricidad en función del nivel de vida y el poder adquisitivo de cada país, como reflejan los datos publicados por Eurostat minutos antes de que el ministro compareciera.
No obstante, el titular del ramo no habla en ningún caso de los pagos regulados que se han ido aprobando vía BOE para Red Eléctrica, compañía cuyo máximo accionista es el Estado a través de la SEPI. Curiosamente, las distintas reformas del sector eléctrico que han ampliado los pagos de peajes en la factura han ido acompañadas en paralelo por un fuerte incremento del valor bursátil de REE y su rentabilidad, especialmente tras 2013.

A la cola también en el gas

La situación de la factura del gas es menos lacerante que para el caso de la electricidad. Sin embargo, el coste del gas antes de impuestos en el recibo de los hogares en España es el más alto, en relación a su nivel de vida, de toda la zona euro, exceptuando Portugal. España es el país de Europa que más ha subido el gas a los hogares de toda Europa.
En este caso, las cargas que pagan los consumidores son diferentes a las de la electricidad. Sin embargo, las decisiones políticas también cuestan. Ahí está el ejemplo del CastorFlorentino Pérez se llevará parte de su factura durante los próximos 30 años por una instalación que jamás aprovechará.
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