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domingo, 26 de noviembre de 2017

DE ELISA, PARA ESPAÑA

Yo solía definirme como independentista no nacionalista. Soy catalana de primera generación, hija de extremeños. Me gustan los castellers, odio los toros, pero mi lengua materna es el castellano, así que creía tener un pie en cada lado. Soy independentista porque la misma gente que arruinó la tierra de mis padres y los obligó a emigrar, está arruinando ahora mi tierra y va a obligar a emigrar a mis hijos. Pero si fuese España la que está luchando por crear una República yo estaría luchando con ella. He intentado explicárselo a mis amigos y conocidos españoles, con ningún éxito. No solo no me escuchan, si no que me explican ellos a mi, porque soy independentista:
-"Los catalanes sois unos nazis, supremacistas, os creéis una raza superior". No entiendo como el que hayamos decidido gobernarnos a nosotros mismos nos convierte en asesinos y genocidas, pero hay gente afirmando que cuando seamos libres organizaremos un exterminio de castellano parlantes. ¿Como funciona eso, construyo un horno y me tiro dentro? Al menos la mitad de los catalanes tenemos un padre de fuera, o ambos, así que no se puede ser más absurdo.
-"Es la revolución de los ricos, que no quieren pagar impuestos". Me revienta que me digan eso a mi, que siempre he vivido por debajo del umbral de la pobreza. Además, pagar impuestos para sanidad y educación si, para mantener reyes y curas, no. Ni para que construyan lineas de AVE a pueblos de 200 habitantes mientras yo me hacino en un Rodalies.
-"Claro, como España va mal vosotros os largáis y los demás que se apañen. Lo que hay que hacer es luchar todos juntos contra el gobierno corrupto." Eso hacemos, luchar todos juntos: los estudiantes y las abuelas, los estibadores, los payeses, los bomberos, izquierdas y derechas, los antisistemas... ¿Ah que te refieres a que luchemos todos los españoles juntos?, ¿y quien en España está luchando a parte de nosotros? Además, uno de los que me dijo esto ha emigrado por el paro y vive en el extranjero.
-"En TV3 os han lavado el cerebro". Claro, soy independentista porque veía a Son Goku en catalán. Suspiro.
Entonces llegó el referéndum. Cuando vi que los kurdos votaban con normalidad, y a los catalanes nos tienen cercados por tierra mar y aire (y no estoy exagerando, hasta el espacio aéreo está restringido), me puse furiosa. Como la mitad del país, tengo un pariente en una cuneta, y no fue por rojo ni revolucionario, simplemente en el bar le oyeron hablando mal del alcalde, se lo llevó la guardia civil, y ya no lo vieron más. Así que me uní a un CDR para salvar la democracia, porque se empieza prohibiendo votar y se acaba pegando un tiro en la cabeza a los que molestan.
El 1 de octubre se rompió algo muy adentro en el corazón de los catalanes. Algo que costará sanar varias generaciones, si alguna vez lo hace. Aunque había visto el vídeo de "¡A por ellos, oé!", la noche anterior, cuando me metía en mi saco de dormir en aquel colegio, aún fui bastante ingenua para sugerir que cuando llegase la guardia civil les cantasemos el "amics per sempre", que así se conmoverian y no nos pegarian. Ilusa.
España perdió a Catalunya el 1-O, aunque aún no se hayan dado cuenta, aquesta gent tan ufana y tan superba. Cualquier lazo de cariño y hermandad que pudiera tener con la tierra de mis antepasados y sus gentes se rompió en mil pedazos, y el pueblo español desde entonces se ha dedicado a echar sal en la herida para asegurarse de que no se cierre: manifestaciones de más de 5.000 personas para dar las gracias a la PN y GC por todo el país, manifestaciones unionistas pegando a todo dios con el que se crucen, la obsesión por corregirte cada vez que mencionas a los presos políticos y llamarlos "políticos presos" (aunque los Jordis no son políticos), y los cientos de comentarios que deja la gente en los vídeos de la violencia policial. "Ojalá fuese antidisturbio para poder ir a pegar a catalanes", "poco os han dado para lo que os merecéis, golpistas", "asi me gusta ver trabajar a mi policía, al que no cumpla la ley, pam pam pam". Incluso entre mis conocidos de izquierda, que habrían puesto el grito en el cielo si hubiese habido mil heridos en el referéndum kurdo, reaccionaron con tibieza "condeno la violencia, pero si se hubiesen quedado en casa...".
He llegado a un punto en que no quemo mi dni español porque lo necesito para votar el 21D, pero cuando esté instaurada la República, nada de doble nacionalidad ni narices, renuncio a la española, reniego de ella. La bandera española me da arcadas, porque se que quien la lleva me enviaria feliz a un hospital de una paliza, si tuviera la ocasión.
Solía decir que soy independentista no nacionalista, pero ya no lo digo. Está claro que somos dos naciones diferentes. Una nación puede poner dos millones de personas en la calle sin que rompan una papelera. La otra, en cuanto se reunen diez o doce le parten la cara a alguien. Tengo muy claro cual de las dos naciones es la mía.

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