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miércoles, 13 de septiembre de 2017

¡QUE NO TE ENGAÑEN!, LA CRISIS NO HA TERMINADO



AUTOR: JAVIER G. JORRÍN

Cuando los trabajadores escuchan que España encabeza la recuperación económica de la eurozona, es normal que tengan muchas dudas. Si el país es líder en crecimiento, ¿por qué no lo notan en sus nóminas a fin de mes? Los datos de Eurostat les dan la razón a todos ellos, ya que los salarios en España suman un año congelados en plena recuperación y en medio de un repunte de la inflación. Los últimos datos disponibles se corresponden con el primer trimestre del año y, en ese periodo, la evolución del salario por hora fue exactamente del 0%: sueldos completamente estancados. Si se incluye además el efecto de pérdida de poder adquisitivo provocado por el avance de la inflación, el resultado es que España es el país de la UE con mayor pérdida de poder adquisitivo.
En el resto del continente sí se ha producido una mejora de la retribución a los trabajadores, con revisiones que en la mayor parte de los casos superaron la inflación. En la eurozona, el salario por hora aumentó un 1,6%, y en el conjunto de la Unión Europea, un 2,1%, lo que permite el reparto de la recuperación entre todos los trabajadores. Estos datos recogen el salario neto de impuestos y ajustado de calendario y estacionalidad para evitar las desviaciones para que sean comparables entre regiones y en el tiempo. Incluyen en el cálculo pagas extra y retribuciones en especie. De hecho, la tendencia del salario por hora en España de los últimos trimestres ha ido a la baja, como consecuencia del estancamiento de los sueldos y de la baja calidad del empleo que se está creando.
Las mayores subidas salariales se han producido en los países del este del continente, que son también quienes presentan las tasas de crecimiento del PIB más elevadas. En Letonia la retribución por hora trabajada creció un 8,6%, en Estonia un 5,4% y en Eslovaquia un 3,4%. Pero en los países del entorno de España también las subidas salariales han sido superiores. Por ejemplo, en Italia avanzaron un 0,7%; en Irlanda un 1,1%; en Alemania y Portugal un 1,8%,y en Francia, un 2%.

Solo dos países de la UE tuvieron un peor comportamiento nominal de los salarios: Holanda y Finlandia, donde cayeron un 0,1% y un 1,5% respectivamente. Sin embargo, en estos dos países la inflación es claramente inferior a la española, por lo que las pérdidas de poder adquisitivo no fueron tan abultadas como las que sufrieron los trabajadores en España.
La negociación colectiva entre los sindicatos y la patronal fracasó el pasado mes de julio sin conseguir un acuerdo a nivel nacional, lo que terminó por bloquear una subida generalizada de los salarios. Los acuerdos que se han ido alcanzando a nivel sectorial o empresarial no superan la inflación, por lo que también provocan pérdidas de poder adquisitivo. La subida salarial media pactada cayó en agosto hasta el 1,09%, cifra que se aleja del 1,8% (más una cláusula de revisión ligada a la inflación) que exigieron como mínimo los sindicatos durante la negociación colectiva.

El lastre de la inflación

En el inicio del año, la inflación se disparó por la subida del precio del petróleo en el mercado internacional y por el encarecimiento de la electricidad en España. Dos factores que alertaron a los trabajadores ante la pérdida de poder adquisitivo que estaban sufriendo. El IPC alcanzó el 3% interanual mientras los salarios estaban estancados. Esto provocó que España se situara a la cola de Europa en cuanto a la evolución real de la retribución a los trabajadores. En concreto, la inflación media del primer trimestre se situó en el entorno del 2,7% mientras los salarios estuvieron congelados.
De este modo, la evolución real del salario por hora fue del -2,7%, la peor de toda la Unión Europea, por detrás de Finlandia, donde cayeron un 2,6%; Bélgica, con un -1,7%, y Luxemburgo, con un 1,6%. En total, 12 países de la Unión Europea tuvieron pérdidas de poder adquisitivo. De hecho, el salario medio real de la eurozona cayó un 0,4%.
Si se amplía el periodo de análisis, se observa que España también se sitúa a la cola en la evolución de los salarios de la eurozona durante toda la recuperación. En los dos últimos años, el salario nominal por hora ha aumentado un 0,8%, muy lejos del 3% que han acumulado el conjunto de países de la eurozona. De hecho, solo hay tres países peores que España: Finlandia (-0,8%), Italia (0,3%) y Chipre (0,4%).
En los últimos tres años, la retribución ha crecido un 2,5%, casi la mitad de la subida que ha experimentado el conjunto de la eurozona, que supera el 4,9%. Cifras que muestran que el mercado laboral español sigue teniendo un problema de exceso de oferta que provoca que los precios (salarios en este caso) puedan mantenerse bajos. Mientras la tasa de paro se mantenga en el entorno del 18%, será complicado que se generen presiones inflacionistas en el mercado de trabajo y solo se producirán mejoras en la retribución si son pactadas entre empresas y trabajadores.
Dos factores explican el mal comportamiento de los salarios en España. El primero de ellos es el fracaso de la negociación colectiva, que impidió que se alcanzara un gran acuerdo nacional para elevar la retribución. De esta forma, los salarios casi congelados de los trabajadores impiden que mejore la ratio de retribución por hora.
El segundo es la baja calidad del empleo que se crea. Como los nuevos salarios son más bajos que la media, empuja la remuneración agragada a la baja, de modo que se reduce el salario por hora del conjunto de los trabajadores. De este modo, aunque la retribución pactada suba un poco, los nuevos empleos reducen la media hasta congelarla en el 0%, como reflejan los datos de Eurostat.

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