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martes, 25 de abril de 2017

OTRA VEZ A POR LOS MÁS VULNERABLES

Si tenemos en cuenta que el principal causante de la contaminación proviene de la generación de electricidad y estamos en un país donde se penalizan las renovables, nos encontramos ante otra gran tomadura de pelo y otro descarado acoso a los más vulnerables. El actual sistema de generación de energía hay que mantenerlo para que una banda de mafiosos puedan seguir llenándose los bolsillos, la excusa fácil de esa contaminación, los vehículos viejos, como si quienes los tienen lo hicieran por gusto, pero como se trata de medidas impuestas por la UE, pues nada, como siempre a tragar y a  saquear el bolsillo del ciudadano y, si puede ser, por partida doble, como en este caso.


La directiva europea de qualitat de l'aire no s'està complint a Catalunya i, més severament, a Barcelona. És per aquest motiu que el govern pretén implantar l'any vinent un nou impost que afectarà els vehicles més contaminants i es cobrarà a través de l'impost de circulació. El 2020, quan la mesura estarà plenament implantada, es preveu recaptar al voltant de 110 milions d'euros anuals, que es destinaran a ajuts per a la compra de vehicles ecològics. Aquest procediment afectarà els vehicles més antics: «Un cotxe de vint anys d'antiguitat de gasolina contamina fins a 58 vegades més que un cotxe nou. Hem anat a prioritzar la renovació d'aquesta flota de vehicles més vells i més contaminants», explica Josep Rull, conseller de Territori. 


D'altra banda, es deixaran de bonificar els vehicles dièsel als peatges perquè són els que més diòxid de nitrogen emeten. L'anuari de la qualitat de l'aire de Catalunya ha tornat a suspendre aquest any la ciutat comtal, que té encara un ampli marge de millora en la reducció de la contaminació al seu nucli urbà. S'han superat els màxims permesos, també, a les comarques del Vallès i el Baix Llobregat. 


Ojalá fuese una broma, pero nada está más lejos de la realidad. El Parlamento Europeo votará a finales del mes que viene la ampliación de la Euroviñeta (que actualmente sólo pagan los vehículos comerciales pesados) a otros vehículos, como furgonetas y turismos de menos de 3,5 toneladas. La medida, propuesta al ejecutivo europeo por la empresa concesionaria de autopistas Abertis entre otras – todos estamos pagando 1.500 millones de rescate a esta empresa española por su AP-7 deficitaria – obligaría a España a instalar peajes en todas las autovías y autopistas del país. ¿Cómo se ha llegado a esta situación? ¿Es una broma de mal gusto? ¿Puede esto prosperar?
En España no se paga Euroviñeta, pero esto podría cambiar rápidamente, así como extenderse a turismos y furgonetas.
Vayamos por partes. En primer lugar, hablemos de la Euroviñeta. Es un peaje que los vehículos comerciales de más de 3,5 toneladas deben pagar para circular por autopistas y autovías de Europa. Actualmente el pago de la Euroviñeta no es obligatorio en toda la Unión Europea: son los Estados Miembros los que deciden aplicarlo o no. La Euroviñeta está reglada en la Directiva 1999/62, cuya revisión será votada el mes que viene en el Parlamento Europeo. El futuro del transporte por carretera en la Unión Europea podría cambiar de forma radical tras esta espinosa votación. ¿Qué se vota en esta revisión?
En primer lugar, se votará la extensión de la Euroviñeta a turismos y furgonetas. En segundo lugar, la obligatoriedad de la Euroviñeta a nivel comunitario. Aunque España está oficialmente en contra de su uso, si la Directiva europea ordena su cobro a todo vehículo, no tendremos más remedio que instalar peajes en todas nuestras vías rápidas. Hoy por hoy España tiene 21 autopistas de peaje – 8 de las cuales están en quiebra y todos hemos rescatado con nuestros impuestos – pero el grueso del tráfico circula por una red de autovías y carreteras mucho más extensa y de uso gratuito, al menos hasta ahora.
¿Puede esta medida prosperar? ¿Quién la apoya?
Abertis gestiona el 59% de las vías de peaje españolas, un total de más de 1.500 kilómetros.
La fase de estudio de esta medida está ya levantando ampollas y fuertes discusiones en el Parlamento, por lo que su parto no parece que vaya a ser fácil. Algunos estados estarán abiertamente en contra, otros la apoyarán sin concesiones. Entre las instituciones que la apoyan está el Fraunhofer-Institute for Systems and Innovation Research de Karlsuhe, un organismo alemán cuya participación en la investigación del Dieselgate ha sido clave. También lo apoyan empresas españolas como Abertis, concesionaria de autopistas y gestora de más de 8.000 km de autopistas de peaje en todo el mundo.
Es obvio el interés de empresas como Abertis: si esta medida sale adelante su modelo de negocio está más que asegurado, y sus ingresos se multiplicarán. La empresa sostiene que de esta manera se aliviarían los costes de mantenimiento de las vías rápidas, que según sus estudios son de 200.000 euros por kilómetro y año. Será en promedio, porque la inversión en mantenimiento por las vías en las que circulo habitualmente parece mucho más escasa. Su grupo de presión parlamentaria también sostiene que esto será beneficioso para las arcas de los estados, que podrán reducir el gasto en mantenimiento viario.
Aunque hay presiones en contra, también las hay a favor. Es aún pronto para saber si la medida saldrá adelante, o saldrá adelante parcialmente.

¿Quiénes saldrán perdiendo? ¿Cuánto nos va a costar?

De prosperar, supondrá un fuerte varapalo para las pequeñas empresas de transporte y autónomos.
Tú y yo, querido lector. Todos tendremos que pagar por el uso de las vías rápidas, las mismas que han sido construidas con nuestros impuestos y nuestro trabajo. Es una especie de copago sanitario aplicado al mundo de las infraestructuras, salvando las diferencias. Además de los particulares que usamos a diario estas vías, los pequeños transportistas serán los principales afectados de prosperar la ampliación de la Euroviñeta. De hecho, podría llevar a muchas pequeñas empresas a la ruina. El Parlamento estaría estudiando formas de bonificar este coste extra, de forma directa o indirecta.
Se rumorea que la UE podría relajar las condiciones de cabotaje, permitiendo a los camiones retornar con carga, o a flexibilizar otras normativas actuales. Lo que parece obvio es que se producirá un incremento en los costes de transporte de mercancía, y a los particulares nos costará más dinero movernos entre ciudades. Los costes directos aún están por decidir, pero elevarán nuestros gastos de desplazamiento a ciencia cierta. La Euroviñeta no debería aplicarse en las vías de circunvalación de grandes ciudades, permitiendo la circulación gratuita por las mismas. En apenas un mes saldremos de dudas.


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