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lunes, 24 de abril de 2017

EL LADO OSCURO DE BORRAR TU PASADO "ONLINE"...


AUTOR: C. COTTO

21 de septiembre de 2015. Un político entra en contacto con una empresa española especializada en 'derecho al olvido' y 'eliminación del pasado' en internet. ¿La razón? Apenas cuatro semanas antes, el grupo 'hacker' The Impact Team robaba la base de datos de la web de citas Ashley Madison y difundía en la 'deep web' la lista de sus 32 millones de usuarios. Este político español estaba en ella.
El político está muy nervioso y enfadado, pero no solo porque sus datos estén al descubierto, sino también por otro motivo: "Me han estafado ya dos empresas", relata a otra de ellas. "Me decían que iban a borrar el 100% de lo que había salido sobre mí y no han hecho nada, pero me han cobrado 9.000 euros entre las dos". La empresa le explica que en el caso concreto de Ashley Madison, poco o nada se puede hacer y que las otras dos empresas le han engañado.
Este tipo de casos no suelen conocerse, ya que ningún afectado se atreve a denunciarlos, pero son mucho más frecuentes de lo que parece. Las empresas españolas de derecho al olvido son unánimes: "En los últimos años esto se ha llenado de estafadores y piratas". Hemos hablado con varias de ellas. Todas coinciden en señalar un amplio catálogo de malas prácticas de otros competidores que "engañan a los clientes y les cobran una millonada, pero no les solucionan nada".

"Les cobran un dineral... y no borran nada"
A Samuel Parra, jurista especializado en protección de datos y socio de ePrivacidad, le han pasado cosas muy similares a las descritas al principio de este reportaje: "Nos llegan clientes que vienen rebotados y cabreados porque, antes de venir a nosotros, han ido a otras empresas que les han estafado: les han dicho que les borrarían el 100% de la información, les han mentido y no les han devuelto el dinero. Esto está lleno de empresas que estafan a la gente".
Los casos no son aislados: "Nos pasa muchísimo, raro es el mes que no nos llega alguien así. Hemos tenido políticos, empresarios, deportistas de primer nivel... Y a todos les han cobrado cantidades muy altas: 3.000, 6.000, 10.000 euros...".
La clave del supuesto engaño, asegura Parra, está en las condiciones pactadas: "En el contrato que firmaron pone en grande que si no borran todos los datos les devuelven el dinero, pero luego ves cláusulas a las que sabes que se van a agarrar para no hacerlo. Ahí ya sabes que no van a dar el servicio que prometieron".
Para Samuel Parra, el procedimiento de este tipo de empresas suele ser el mismo: "Cuando hay alguna filtración de datos de famosos, como pasó con Ashley Madison, lanzan comunicados inventándose cifras de supuestos afectados que ya han contratado sus servicios, y con esos comunicados consiguen más clientes. Lo tenemos medido: unos siete u ocho meses después, esas personas acuden a sitios serios porque se sienten estafadas".

"Mandan 'emails' amenazantes"

Este tipo de empresas, según el testimonio de las personas consultadas, suelen emplear diferentes métodos a la hora de dirigirse a la web que alberga un contenido que quieren que sea eliminado: "Si se trata de un periódico serio y la información es cierta, va a ser difícil", asegura Parra. "Pero hay veces en que se trata de un foro o de un blog, y ahí la práctica suele ser mandar un 'email' amenazante para asustar al responsable. En los 'emails' invocan leyes que suenan bien —pero no son aplicables—, meten artículos de otras que no sirven... Intentan asustar al autor del contenido para que lo borre".
Si la táctica anterior no funciona, el siguiente paso es el más delicado, según el socio de una empresa española que prefiere mantenerse anónimo: "Hay algunas que directamente le ofrecen dinero al autor de la web para que borre el contenido. Total, luego le suben esa cantidad al cliente y ya está".
Samuel Parra asegura no haber vivido nunca de cerca dichos pagos, pero sí situaciones muy similares: "Algunos medios de Hispanoamérica nos han dicho que, si queremos que borren un contenido, tenemos que hacer 'como otras empresas españolas' y pagarles. Esto es una trampa. Lo que les decimos a nuestros clientes es que, si pagan, la noticia será eliminada... pero dentro de un tiempo saldrá otra más grave y pedirán más dinero".
Para Selva Orejón, directora de onBranding, lo peor de esto muchas veces radica en el precio: "A mí me han llegado a presupuestar hasta 3.000 euros por mandar un 'email' a una página web para retirar un contenido. Mandar un 'email' no cuesta 3.000 euros, pero ni de broma".

Contenido que desaparece... y vuelve a aparecer

Los expertos consultados van más allá en sus críticas: aseguran que, según su experiencia y la de sus propios clientes, a menudo ciertas empresas se encargan de borrar un contenido... pero también de crearlo.
"Hay muchas de estas", nos cuenta Samuel Parra, "así consiguen cobrar más dinero a los clientes. Pueden haber cobrado por borrar el contenido y, un tiempo después, serán ellas mismas las que vuelvan a crearlo. Y como el cliente tuvo éxito la primera vez con ellos, volverá a contratarlos".
El procedimiento, asegura Parra, puede variar: "En ocasiones, son simples blogs en los que se hace lo mismo: hay un contenido, se consigue borrar y luego vuelve a salir. Por lo general, estas empresas no crean el primer contenido que se publica, pero sí los siguientes".
Selva Orejón también ha vivido estas prácticas: "Nos han llegado clientes a los que se les estaba borrando el contenido y, durante ese proceso, les han aparecido nuevos comentarios o artículos en webs, digamos, de dudosa autoría".

La desventaja: "Clientes así nunca denuncian"

Según Samuel Parra, este tipo de prácticas sobrevive gracias a un factor esencial: las características de los clientes. "Son personas de un perfil muy delicado, con relevancia pública y con un contenido que quieren eliminar. Todo lo que sea hacer más ruido les perjudica".
Es por eso que "nunca denuncian, por muy engañados o estafados que se sientan. Saben que si lo hacen puede ser aún peor: empezaron queriendo borrar algo de internet para que no se hablase de ellos, con lo que una denuncia tendría el efecto contrario". Además, "saben que no les conviene llevarse mal con una empresa que, si sabe hacer que un contenido baje posiciones en Google, también podrá hacer que vuelva a subir", asegura.
En cualquier caso, "no se puede decir que todas las empresas sean así. Es aconsejable que, cuando alguien acuda a estas compañías, mire cuánto tiempo llevan y quién está detrás. Muchas de las organizaciones pirata duran poco tiempo, desaparecen cuando la cosa deja de salirles rentable o cuando ya han pegado un buen 'pelotazo".
El asunto pinta complicado: un contenido comprometido, un cliente que quiere hacer el menor ruido posible y un porcentaje de empresas que, sin ser mayoritario, consigue que todo el trabajo en torno al llamado 'derecho al olvido' se envuelva dentro de una polvareda llena de dudas y de clientes que, aseguran, se sienten engañados.

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