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martes, 14 de febrero de 2017

ESTAFADOR EN BUSCA Y CAPTURA


Roy lleva cuatro meses en busca y captura, pero nadie lo encuentra. La Policía Nacional, la Guardia Civil, los Mossos d’Esquadra y la Ertzaintza lo llevan rastreando prácticamente por toda España por presunta estafa, pero es imposible dar con él. Y no será porque su aspecto físico pase inadvertido: tiene varios tatuajes en partes visibles del cuerpo, le faltan varios dientes pese a tener solo 40 años y sus víctimas han proporcionado a los cuerpos policiales decenas de fotos y vídeos. Sin embargo, Roy es un maestro del escondite y de las supuestas estafas en internet. En concreto, a través de webs de citas.
Roy es Rodrigo Nogueira Iglesias, pero en realidad es mucha más gente: Roi González Iglesias, Roy Pérez Alonso, Leto Scorssi Delarco, Alex Bethancourt, Alex MacLoud y más de una decena de nombres y personalidades —totalmente inventadas— con los que ha conseguido embaucar a sus víctimas.

Roy lleva desde 1997, cuando apenas tenía 20 años, entrando en webs de citas para seleccionar a mujeres, convertirlas en sus futuras víctimas, iniciar una relación sentimental con ellas, trasladarse a su domicilio, conseguir dinero y objetos y, cuando la historia no da más de sí, desaparecer sin previo aviso y para siempre. Supuestamente, ha engañado a familiares y amigos, pero también a 63 mujeres —como mínimo— de toda España. Para ellas ha sido un ejecutivo de una compañía internacional, un empresario, un chef de alta cocina, un diseñador creativo, un tatuador o un 'hacker', según la personalidad que decide adoptar. Es difícil seguir su pista física, ya que ha estado en más de 15 ciudades de nuestro país, según confirman fuentes policiales y de la investigación a Teknautas.
Esta es la historia de Rodrigo Nogueira Iglesias, 'Roy', el "don Juan estafador" (tal y como le llaman los investigadores y las víctimas) al que la Policía Nacional está buscando por toda España... sin éxito.

Personalidades múltiples en webs de citas

Roy comenzó su particular historial en 1997 en la plataforma de chats IRC, pero con el tiempo ha ido cambiando de hábitat: en estos 20 años, ha pasado por otras plataformas como Fetlife, Badoo, Adopta un tío o Facebook. Su objetivo siempre ha sido el mismo: encontrar mujeres a las que enamorar y con las que iniciar una relación sentimental basada en la mentira.
Según la información a la que ha podido acceder Teknautas, Rodrigo busca mujeres que él considere manipulables o emocionalmente inestables. Lo hace de manera compulsiva, ya que nunca habla con una sola mujer, siempre con varias y de manera simultánea. De hecho, durante estos años ha llegado a mantener varias relaciones sentimentales a la vez incluso en distintas ciudades.
Llega a crearse más de 10 nombres distintos y suele decir también que ha nacido en Suecia, Francia o Italia, pese a ser originario de Marín, un pueblo de Pontevedra de apenas 29.000 habitantes. Además, en ocasiones se crea varios perfiles en la misma web desde los que hablar con una misma mujer: uno más agresivo, otro más tímido, otro más extrovertido... De este modo, consigue analizar a la víctima en cuestión, detectar sus puntos débiles y, sobre todo, sus intereses y necesidades. Una vez conseguida esta información, se crea un perfil definitivo que ofrecería a la potencial víctima lo que necesita y busca.
De un modo u otro, en este tiempo Roy ha conseguido 'enamorar' a un mínimo de 63 mujeres. Con la mayoría no solo inicia una relación sentimental, sino que hace las maletas y se instala en casa de ellas. A partir de entonces, Roy se comporta aparentemente como el hombre perfecto, según la mayoría de sus víctimas.
Rodrigo no solo se inventa un nombre, también una profesión (tatuador, compositor, chef de alta cocina, ejecutivo de una empresa internacional...). Pese al abanico tan amplio, todos estos perfiles tenían algo en común: implican que Rodrigo viaja con cierta frecuencia, lo que le permite marcharse de viaje sin que ellas sospechen nada.
Su supuestos viajes y sus trabajos internacionales le otorgan otra ventaja inventada: sus cuentas bancarias están fuera de España. Por ello, llega un momento en el que a Roy le surge un imprevisto económico (su tarjeta le da error o no puede acceder a su cuenta extranjera) y acaba pidiendo dinero a sus parejas. También puede pedir prestado un teléfono móvil o un ordenador. Roy aparenta un alto nivel de vida, con lo que no hay motivo para la sospecha.
Sin embargo, todo tiene su fin. En un momento dado, quizá cuando entiende que la historia no da más de sí, desaparece sin dejar rastro. Sus parejas, tras la preocupación inicial sobre su paradero, con el paso del tiempo van siendo conscientes de lo que ha pasado: Roy ha huido y ellas han estado viviendo con un presunto estafador a nivel tanto económico como emocional. Una de sus parejas, fruto de esa relación, tiene un hijo de 15 años al que Rodrigo no paga la manutención.
El espectro geográfico de Roy no se ha quedado corto, ya que en estos 20 años ha estado con mujeres de más de 15 ciudades españolas: Beniclatet del Mar, Valencia, Marbella, Madrid, Ávila, Las Palmas de Gran Canaria, Lleida, Pamplona, Santiago de Compostela, Barcelona, Getxo, Mallorca, Aranda de Duero, Pontevedra, Vigo o Bilbao han sido algunos de sus destinos a lo largo de todo este historial presuntamente delictivo.

"Ha sido una estafa económica y psicológica"

Una de sus últimas víctimas es Aurora, una mujer de 36 años que rompió su relación con él en octubre de 2016, pero cuyo primer contacto fue en 2014 en la web Adopta un tío, donde se le presentó como Roy Iglesias y le contó "una vida de superación y dramas. Decía que sus dos padres habían muerto de cáncer y que su hermana se había suicidado por problemas de drogas y prostitución, según él. Te lo decía con lágrimas en los ojos, así que era imposible no creerte algo así", explica Aurora a Teknautas.
Ella vivía en Vitoria y Rodrigo en Burgos, pero se veían con frecuencia: "Decía que era chef ejecutivo y tenía que viajar mucho, así que a veces venía a Vitoria a comer conmigo. Me mandaba mensajes, me enviaba regalos al trabajo, me escribía poesías, me hacía canciones... pero yo no quería nada más que amistad". Bastante tiempo después, Roy consiguió su objetivo: a mediados de 2016 se fue a vivir con Aurora y poco después, en agosto, iniciaron una relación sentimental.

"¿Es que no sabes quién es tu novio?"

Debido al trabajo de Roy y a que Aurora acababa de quedarse en paro, ambos decidieron vivir juntos en Burgos. Sin embargo, Aurora se rompió la pierna y ahí empezaron los problemas: "Él dijo que me cuidaría, pero prácticamente no lo hizo. En una visita, mi madre vio que yo en Burgos no estaba bien, así que me llevó con ella a Pamplona". Rodrigo solía ir a Pamplona con frecuencia, pero la cosa ya había empezado a torcerse: "Tuvo una época que estaba deseando tener bronca con todo el mundo, que no se aseaba, que tenía otra mirada... era otra persona". Mientras Aurora seguía en Pamplona con su madre, Roy se fue a Burgos a buscar un nuevo piso para los dos y organizar la mudanza.
Unos días después, a Aurora le llegó el primer bofetón de realidad: "Me llamó mi casera y me dijo que llevaba dos meses sin pagar el alquiler. Yo llevaba dos meses sin poder moverme de casa por la escayola, pero le había dado el dinero a Roy para que pagase él. Cuando se lo dije a mi casera, me respondió: '¿Pero qué pasa, no sabes con quién estás viviendo?'. Resulta que mi casera y su marido llevaban tiempo llamándome y mandándome mensajes por WhatsApp, pero a mí no me llegaba nada. Descubrí que Roy había cogido mi teléfono y había bloqueado sus números desde mi agenda. Mi casera pudo localizarme gracias a su hermana".
Lo que la casera de Aurora quería decirle era que, por aquel entonces (mediados de octubre de 2016), su novio había empezado a salir en algunos programas de televisión como un posible estafador económico y emocional: "Yo no tengo tele ni leo prensa, así que no tenía ni idea. Pero claro, yo lo conocía como Roy Iglesias, no como Rodrigo Nogueira Iglesias, así que cuando me avisaron busqué 'Roy Iglesias' en Google y no me salía nada". No obstante, ahí empezó a atar los primeros cabos: "Recordé que se había ido a Burgos con mis tarjetas de crédito y mis llaves de casa. Ahí fue cuando me di cuenta de que no iba a volver", confiesa. Y eso fue lo que pasó: Rodrigo cortó todo tipo de comunicación y no volvió a dar señales de vida.
Fue entonces cuando Aurora empezó a ver reportajes de televisión, a saber quién era Rodrigo y a ser consciente de todo lo que, poco a poco, le había ido quitando: "Descubrí que, cuando yo salía a la calle a pasear a mis perros, él cogía mi tarjeta de crédito e iba al cajero a sacar dinero de mi cuenta. Además pidió un préstamo de 4.000 euros, se quedó con mi portátil, con el dinero de los dos meses de alquiler que le di y no pagó, con otros 400 euros que le di para que llevase a arreglar mi coche, no pagó los 500 euros de la guardería canina de uno de mis perros, gasto más de 1.000 euros con otra de mis tarjetas...".
Para Aurora, descubrir la verdad en torno a Rodrigo supuso un 'shock' inmediato: "Cuando me di cuenta de todo, empecé con ataques de pánico, sin poder ver a desconocidos y sin poder salir a la calle".
Aurora vive hoy con su madre en Pamplona, se recupera de la rotura de su pierna e intenta remontar su situación personal gracias a la ayuda de una psicóloga: "Tengo que recuperarme del todo y empezar a trabajar para vivir, pero también para ir pagando las deudas que me ha dejado Roy". Ha encontrado consuelo no solo en familia y amigos, también en otras víctimas de Roy. Parte de las 63 contabilizadas hasta ahora se han conocido por el relato de algunas de ellas en internet o porque muchas se han unido a la iniciativa conjunta con la que están buscando nuevas víctimas y organizando las denuncias contra Rodrigo Nogueira Iglesias.

En busca y captura y con causas pendientes

¿Dónde está Roy? Eso les gustaría saber a las víctimas y al juez. Desde hace tiempo debe acudir a firmar cada 15 días a los juzgados de Getxo por el riesgo de fuga ante una denuncia de otra víctima, pero Roy ha dejado de ir. Además, el pasado mes de octubre debería haber comparecido en el Juzgado de lo Penal número 1 de Pontevedra, donde iba a ser juzgado por presunta estafa a otra mujer. Sin embargo, no apareció, por lo que el juez redactó una orden de busca, captura y presentación contra él.
Su último domicilio conocido se encuentra en Aranda de Duero, pero su anterior compañera de piso asegura no saber su paradero. Mientras tanto, 20 años dan para mucho: a día de hoy, la Policía Nacional, la Guardia Civil, los Mossos d’Esquadra, la Ertzaintza y diferentes juzgados de toda España cuentan con causas pendientes relacionadas con Rodrigo, al que se le han presentado denuncias por presunta estafa, suplantación de identidad, acceso ilícito a las comunicaciones, descubrimiento y revelación de secretos y robo con fuerza. Acumula un mínimo de cuatro detenciones en Valencia, Barcelona, Bilbao y Ávila.
Todos los cuerpos policiales y sus víctimas guardan también varios datos de contacto. Rodrigo ha mantenido hasta 10 direcciones de correo electrónico y varios números de teléfono distintos. También conservan sus 'nicks': en el IRC se hacía llamar RazorSiete o Wintermute, en Fetlife era Shrapnel77 y en Adopta un tío usó seudónimos como Voivoda, Redhood o Vander.
Hasta hace poco, Rodrigo también tenía cuentas medianamente públicas en redes sociales: es el dueño de esta cuenta de Twitter, caída en desuso, este perfil de Linkedin, ya borrado, y hasta dos cuentas de Instagram, también eliminadas: esta y esta.

El psicólogo: "Es un psicópata parasitario"

La perito judicial Selva Orejón, especializada en identidad digital, es una de las personas que más saben sobre este caso en toda España. Es la coordinadora del grupo conjunto de víctimas que buscan que Roy pague por sus supuestos delitos. Su retrato del "don Juan estafador" es claro: "Es un psicópata parasitario. Piscópata, porque no sufre ningún tipo de remordimiento, es conocedor de todo el daño que inflige y lo usa en su beneficio. Y parasitario, porque al principio tiene un rol de cuidador respecto a su pareja, pero al cabo de un tiempo utiliza esa astucia para ser el cuidado y hacer creer a sus víctimas que solo les pide el dinero en casos de emergencia. Lo único que hace es parasitar hasta que consigue lo que quiere y luego desaparece", explica a Teknautas.
Según Orejón, las falsas historias y discursos de Rodrigo lo llevan incluso a inventarse enfermedades: "A una víctima le hizo creer que le habían encontrado un tumor en la mandíbula y que tenía cáncer. Ella estuvo destrozada, intentando ayudarle, estando con él... y resulta que se lo había inventado".
Las víctimas de Roy no solo han tenido que sufrir las supuestas estafas, también los juicios paralelos. Así ocurrió hace un tiempo, cuando el programa 'La mañana de TVE' ofreció sus testimonios (a partir del minuto 23) y varios de los tertulianos señalaron a las mujeres como "ingenuas" ante tales engaños. Para Selva Orejón, este análisis es simplista: "Todo psicólogo sabe que es muy fácil que cualquier persona caiga en manos de un psicópata, todos estamos expuestos a ello y a todos nos pueden explotar una vulnerabilidad psicológica. Estas mujeres no son ingenuas, sino víctimas".
Hoy, mientras la Policía Nacional, la Guardia Civil, los Mossos d'Esquadra y la Ertzaintza buscan a Rodrigo por toda España, él sigue sin aparecer. En el horizonte, 63 víctimas que lo acusan de delitos como suplantación de identidad, acceso ilícito a las comunicaciones, descubrimiento y revelación de secretos o robo con fuerza. Si Rodrigo aparece, tendrá que enfrentarse a todas estas acusaciones.

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