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martes, 14 de febrero de 2017

A LOS LECTORES Y LECTORAS

¡¡¡YA EMPEZABA A SER HORA!!!


No se trata de un problema de género, sino de saber cómo representarlo adecuadamente a nivel lingüístico, cómo está gramaticalizado cuando lo está, siguiendo las propias reglas inherentes del lenguaje. Es como el dequeísmo, que por error mucha gente cree que es usar la secuencia «de que» y por eso la evitan, cayendo así en el queísmo

  Señoras y señores, deberían haber estado más atentos en clase de lengua –o haber faltado menos– y así no se necesitaría ahora tener que repetir lo que sus pacientes profesores ya les enseñaron minuciosamente de pequeños: "dequeísmo es usar inadecuadamente, donde no corresponde, la secuencia de que". Igual ocurre con el género en lingüística: su gramaticalización obedece a "reglas lógicas internas del propio sistema que en sí mismo es el lenguaje", en absoluto externas, como algunos creen infantilmente, como si se tratara de una irracional idea religiosa.» 

  Así, no es raro oír eso de “niños y niñas”, “todos y todas” o “muchos y muchas” por poner un simple ejemplo. 

La RAE ha comunicado que el uso de estas expresiones va en contra de la norma lingüística y deberá de llegar a su fin si su uso es meramente lingüístico.


La RAE recuerda que la norma indica que en caso de referirse a un colectivo ha de usarse el sustantivo genérico colectivo y no el individual. En muchos de esos casos el genérico colectivo coincide con la forma masculina, de ahí la confusión de muchos al utilizarlo, pero queramos o no, el sustantivo genérico es el que es y no se puede cambiar.

  “Se podrá hacer uso de los dos géneros cuando se quiera remarcar o hablar de ellos”, según la RAE.

  La RAE también comenta que solo han de usarse los dos géneros cuando se quiere remarcar o hablar de ellos, como por ejemplo: “la enfermedad afecta a los niños y niñas de esa edad”. En cualquier caso la lucha de la RAE va a ser difícil y ardua pues tenemos actualmente muchos casos de uso indebido, tanto en ámbitos poco cultos como en ámbitos en donde se espera un alto grado de conocimiento del idioma y sin embargo, prefieren saltarse la norma porque “esta mal visto”.

  El ejemplo más llamativo de esto último lo tenemos en las famosas “AMPA” de los colegios. En este caso se está utilizando los dos géneros cuando el colectivo es “Padres”. Sí, sé que también es masculino y que suena machista, pero no podemos cambiar las palabras porque nos gusten o no. Y no deja de ser llamativo que una organización tan cercana al mundo educativo se haya cambiado sin oposición de los maestros o profesores que deberían de “enseñar”.

Ejemplos hay muchos y el uso es indiscriminado, por lo que para la RAE es mejor cambiar la norma que intentar que haya un buen uso de ella. 

  Sin embargo siempre es positivo ver como una institución tan vetusta sigue aún así trabajando en sus funciones: Limpiar, fijar y dar esplendor.


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