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miércoles, 23 de noviembre de 2016

YA SE INVESTIGA EL ENVENENAMIENTO DE PERROS EN CALAFELL



La denuncia que ayer recogió el Diari y que puso Andrea García en la Policía Local después de que su perra Leiva comiese trozos de frankfurt que contenían cinco agujas ha llevado a que al menos otros dos propietarios presentasen ante el cuerpo los daños que han sufrido sus perros por hechos similares.

Una de ellas es Carrie Jeziorny, que también explicaba en su Facebook que su mascota tuvo que ser operada de urgencia para extraerle los clavos que había ingerido entre trozos de carne que había tirados en la calle en una zona habitual por la que van propietarios de perros. 

‘Vomitó un alfiler’
Es una situación idéntica a la que vivió Penélope Arévalo. La vecina de Calafell relata que el pasado 8 de noviembre su perra, un bodeguero andaluz, después de llegar de paseo por la zona de Mas Mel «vomitó y entre lo que arrojó había un alfiler». 

Penélope llevó a su perro al veterinario y se detectó que en el estómago del animal había otro alfiler. «No la operamos porque probamos a darle espárragos, ya que sus hebras podían arrastrar el objeto». Después de comer tres frascos de espárragos el animal expulsó la aguja.

La propietaria explica que la perra se ha recuperado bien, pero que ahora la saca a la calle siempre con el bozal porque el animal «tiene siete meses y todo lo come». Dice que pondrá denuncia para hacer más presión a las autoridades y que tomen medidas contundentes contra quien está intentando matar a los perros.

Investigación
La situación ha indignado a propietarios de perros y a vecinos que aun no teniendo mascota consideran una salvajada que alguien pueda lanzar esas trampas que pueden ser mortales para los animales. A través de las redes sociales piden un castigo ejemplar para los responsables y que se investigue.

La Policía Local y los Mossos d’Esquadra han iniciado una investigación para intentar identificar al autor de un delito que el nuevo Código Penal respecto a la protección de los animales tipifica como de muy grave. 

Es sin embargo difícil cazar a quien deja restos de comida con trampas en las zonas por las que es más habitual que pasen los propietarios de perros. En este sentido, la colaboración ciudadana es importante y en el caso de detectar a alguna persona sospechosa hay que alertar a la policía. No obstante, desde el cuerpo local de policía también se pide a los dueños de los perros que extremen la precaución.

Perturbado
Fuentes policiales explican que ahora intentan determinar si se está detrás de alguna persona que pueda estar molesta por el ruido y la suciedad que puedan dejar los perros y actúe de esa forma tan salvaje o que sencillamente se trate de un perturbado.

La situación comenzó a advertirse entre los dueños de los perros hace unas tres semanas y la Policía Local asegura que ya se estaba vigilante, pero que no había denuncias en la comisaría. Ahora, sin embargo, tras las primeras que se han presentado se incrementará la vigilancia y también se ha pasado a los Mossos d’Esquadra de la brigada de Medio Ambiente.

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