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martes, 22 de noviembre de 2016

ADIÓS A LA TELEBASURA (Ojalá sea verdad)


Les voy a dar una buena noticia. Pronto desaparecerán de las parrillas de programación los espacios televisivos que ofrecen basura, protagonizados por malos comunicadores, analfabetos tertulianos (si a esas habladurías de verduleras se les pueden considerar tertulias); y veremos con sumo placer como dejarán de aparecer en las pantallas caras como las de Jorge Javier VázquezBelén EstebanMila Santana, María Patiño, Kiko Matamoros, la palmera Lidia Lozano y periodistas que en otro tiempo tuvieron prestigio como Jordi González o Mercedes Milá, quienes por desgracia, han aprovechado las circunstancias y han descendido hasta las alcantarillas televisivas, en programas tan detestables como Sálvame o Gran Hermano y otros de su misma categoría moral y humana.
He leído estos días, en algún periódico de tirada nacional, creo que en “El Mundo”, en su edición digital, que las empresas que insertan anuncios en estos espacios no están dispuestas a continuar patrocinando programas tan caros, por una sencilla razón, que han venido a descubrir después de tantos años.
Me explicaré. Partamos de la base de que los publicistas no son precisamente profesionales tontos, que están continuamente estrujándose sus cerebros para idear mensajes que capten la atención de los consumidores, se han dado cuenta de que las grandes audiencias de esos programas (el coste publicitario de las empresas que se quieren anunciar es más elevado cuanto más audiencia tenga un determinado espacio televisivo) son unas audiencias “huecas”, por una razón muy sencilla.

Las empresas que se anuncian, a pesar de su fuerte inversión económica, en estos programas, han visto cómo no ha aumentado significativamente el consumo de sus respectivos productos, por lo que encargaron un estudio muy pormenorizado de a quiénes iban dirigidos sus mensajes publicitarios y están muy desengañadas.
Resulta que este exhaustivo sondeo social ha venido a demostrar que la mayoría de los telespectadores que ven esos programas basura son, por este orden, amas de casa, pensionistas y población envejecida e individuos desempleados, todos ellos pertenecientes a colectivos con pocos recursos económicos y con escasísima o nula capacidad para adquirir los productos de consumo que se suelen anunciar en televisión; con lo que han descubierto que las fuertes inversiones publicitarias no han tenido ningún sentido.
Como vivimos en una sociedad tan materialista, en la que se llega a idolatrar el dinero, esas empresas que tanto han gastado en publicidad (y con ese desembolso han patrocinado esos espacios basura) van a retirar, más pronto que tarde, sus inserciones en estos medios, con lo que estoy en condiciones de afirmar que dentro de cierto tiempo, a corto y medio plazo, descansaremos de ver programas tan estúpidos, bastos y barriobajeros.
Ya ven que no todo es negativo en esta vida. Esperemos que ocurra de una vez todo esto que les he comentado hoy, amables lectores.

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