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sábado, 24 de septiembre de 2016

LOS PESCADORES DE CALAFELL LANZAN UNA MARCA PROPIA


Hoy apenas quedan ocho barcas de pesca en lo que fue una de las playas con una de las más importantes flotas de Catalunya. Algunas dejan constancia de ese pasado en el puerto de Segur, pero las más grandes van al de Vilanova, por lo que el rastro del Calafell marinero sólo se conserva en la mente de quienes lo vivieron.
Y quedan pocos de aquellos pescadores que hicieron de la costa de Calafell una de las más reconocidas por sus sardinas y pescado azul. «Presumíamos de flota y de experiencia», señala el patrón de la cofradía, Joan Solé. Pero hace años que la presión para el sector y el turismo casi enterraron la actividad.
Recuperación
También fue lógico, explican algunos de aquellos pescadores. El mar era duro y el boom del turismo permitió cambiar a una actividad menos exigente o tener ingresos por la demanda de la fiebre constructiva que también acabó con el paisaje marinero que de forma tan expresiva narró el escritor Carlos Barral.
Sin embargo, no va a haber resignación. El patrón de la cofradía ha impulsado una iniciativa que puede revitalizar la pesca en Calafell. «A nivel de actividad, de turismo y quizá para incluso generar ocupación», destaca.
En una época en la que el producto de proximidad es un sello de calidad, la cofradía distinguirá a los restaurantes y establecimientos de Calafell que comercializan y ofrecen la pesca capturada en su mar.
Del mar de aquí
Las barcas de pesca que faenan en Calafell llevan ahora sus capturas a la lonja de Vilanova y los establecimientos como restaurantes o pescaderías que la compren allí recibirán un distintivo que les identificará como que tienen pescado del mar de Calafell. Una iniciativa para crear una marca propia, como el mejillón del Delta o la gamba de Palamòs.
En Calafell los pescadores capturan gamba, sepia, pulpo, lenguado, rape, salmonete o cigala, además de sus reconocidas sardinas. «Todos esos productos tienen la garantía de la proximidad y pueden ser un incentivo para el turismo gastronómico», señala Solé.
Diversos restaurantes del municipio ya se han sumado al compromiso de comprar pescado de Calafell en la lonja de Vilanova. Para Josep Solé, «cuantos más haya, más marca propia se podrá tener, y los pescadores y el municipio se verán beneficiados».
Delimitada
La zona delimitada como mar de Calafell estaría comprendida entre el Cap de Sant Pere de Cubelles y la Punta Palomers de Berà. Josep Solé señala que las pequeñas cofradías de pescadores están olvidadas por parte de las administraciones, «por eso nos hemos de buscar la vida no sólo para sobrevivir, sino para incluso generar actividad que dé riqueza a nuestros pueblos».

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