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domingo, 10 de enero de 2016

POR NO ALARMAR, LA QUE SE HA LIADO

Probablemente si el primer día se hubiera hecho público el brote de legionela detectado en el pabellón de Calafell, habría salido alguien diciendo que no era necesario alarmar a la población. Según se desprende de este artículo publicado en el "Diari de Tarragona", está claro que la intención no era ocultar el problema, hecho que por otra parte, es de suponer que le puede suceder a cualquiera, como se viene produciendo esporádicamente tanto en establecimientos privados como públicos, pero nunca falta quien buscando la vuelta a todo, aprovecha para echar más leña al fuego a algo probablemente inevitable o que en todo caso no se produce por irresponsabilidad directa de ninguna persona del ayuntamiento, de ser así, también es de suponer que posteriormente serían depuradas responsabilidades. Sea como fuere y por mucho que se intente aclarar la situación, la oposición es la oposición y, su obligación, criticar, como si ellos no hubieran roto un plato.



El Ayuntamiento de Calafell evitó explicar a los responsables del Club Patí, principal usuario del pabellón deporivo, que se había detectado la presencia de legionela en el vestuario de la instalación «porque la técnica municipal sugirió que no era necesario ya que la concentración era mínima y era mejor no alarmar a los vecinos», según explica la concejal de deportes Maite González.
La concejal así lo relató en una reunión celebrada a última hora del viernes en el propio pabellón ante la junta del Club Patí, que había pedido explicaciones. González añadió que la técnica sugirió cerrar el vestuario del pabellón y del teatro, que comparten edificio, aplicar un tratamiento de hidrocloración y abrir durante tres veces al día los grifos para lograr una temperatura del agua mínima de 60 grados que evita la reproducción de la bacteria.
El cierre del vestuario se justificó ante los usuarios por «causas de mantenimiento técnico» desde el mismo día 22 de diciembre cuando los análisis detectaron trazas de legionela en las duchas. El día siguiente ya se aplicaron los tratamientos aconsejados. El Ayuntamiento contaba que con las fechas navideñas, cuando no se iban a utilizar las instalaciones, y los tratamientos se solucionaría el problema.
Sin embargo, la empresa que debía realizar nuevos controles no podía hacerlos hasta el 11 de enero y los resultados tardarían otros diez días. La concejal de deportes explica que «no podíamos seguir ocultando la realidad a los usuarios del pabellón ya que para entonces había competiciones y entrenamientos». 
Como la pólvora
Incluso algunos deportistas ya pedían a principios de enero usar las instalaciones para entrenar. La responsable de deportes del Ayuntamiento explica que a pesar de que no podían usarse los baños «nadie podía garantizar que ningún niño, aunque fuese por una broma abriese las duchas». Fue cuando González «ya dije a miembros del club que se habían detectado pequeñas concentraciones de legionela».
Entonces es cuando la noticia se extendió por las redes sociales. Muchos padres de niños que entrenan en la instalación mostraron su indignación por no haber conocido la realidad desde un principio. «Por precaución deberíamos haber conocido la situación», explica uno de los padres. Añade que durante los últimos días algunos niños han tenido problemas intestinales. «Si las autoridades sanitarias desconocen que puede haber un brote de legionela, ese cuadro puede pasar por otra causa y no tomarse las medidas más adecuadas».
En la reunión del viernes la concejal reconoció el error de no informar desde el primer momento aunque reiteró que la presencia de la bacteria era mínima «e incluso con las medidas que se aplicaron desde que se cerraron los vestuarios posiblemente ya ni existiese».

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