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miércoles, 21 de octubre de 2015

LA TARIFA PLANA DE LAS ELÉCTRICAS; EL TIMO DE LA ESTAMPITA


"Si me lo permite, voy a pasarle con un agente". Con estas palabras suelen despedirse los teleoperadores de las principales comercializadoras de electricidad españolas al finalizar cualquier consulta de cualquier consumidor que se haya puesto en contacto con el servicio de atención al cliente de su compañía. La dinámica es sencilla: una vez resuelta (o no) la cuestión consultada, se redirige al consumidor al departamento comercial de la empresa.

Es entonces cuando la llamada entra en terreno peligroso. El comercial telefónico ofrece de inmediato al consumidor la posibilidad de mudar su contrato eléctrico, habitualmente de precio regulado o recién trasladado al mercado libre en 'iguales condiciones'. "Tenemos ahora una oferta muy interesante, la tarifa... (póngase aquí el pomposo nombre energético que se desee) que está a disposición de clientes como usted, don... (nombre de pila del consumidor) Paso a explicarle a continuación".

A partir de entonces, el comercial despliega sus tácticas de venta para convencer al usuario de que le interesa un tipo de factura de precio mensual fijo, con la que "usted va a saber siempre cuánto va a pagar, independientemente de los vaivenes del precio de la luz". El miedo a la demencial reforma eléctrica del Gobierno, como estrategia de captación y fidelización de la clientela. ¿A quién no le interesa estar a salvo de los vaivenes regulatorios y desregulatorios del ministro Soria, y de esas subastas de luz entre mayoristas que son de imposible comprensión?

El problema, claro, está en que esa seguridad tiene un precio. Más elevado, evidentemente; las ofertas de precio fijo mensual de los operadores energéticos tarifan el consumo entre un 10 y un 20% más caro que lo que se factura en los contratos regulados o en sus correspondientes de mercado libre. Reconoce el comercial que, en efecto, la seguridad se paga, "pero usted ya puede olvidarse de lo que ocurra con el mercado eléctrico". De momento, no compensa; vigilar el consumo cotidiano y tener un término de potencia adecuado al domicilio (3,5 como mucho, bastante más bajo de lo que proponen las compañías) asegura facturas moderadas.

Ofensiva online

Como no sólo de venta teléfonica viven las eléctricas, sus páginas web son un muestrario de ofertas que, en la mayor parte de los casos, destacan las bondades de sus planes de precio fijo. La publicidad más destacada de la web de Iberdrola para consumidores domésticos está constantemente recordando "la tranquilidad de precios estables, porque nuestras ofertas están desvinculadas de los mecanismos de precios establecidos por el Ministerio de Industria, Energía y Turismo". Claro, el precio por kilowatio es un 10% superior al de las tarifas reguladas.

Parecida operativa tiene Endesa, cuya página web destaca rápidamente su Tarifa One, ésa "tarifa 100% online con la que no tendrás que preocuparte de las fluctuaciones del precio de la energía y disfrutarás siempre de un precio competitivo, y no sólo durante el primer año y sin compromiso de permanencia". ¿El coste? un 20% mayor al precio en los recibos regulados. Además, prácticas calcadas a las de la banca, productos vinculados: "Puedes contratar servicios adicionales que pueden aportarte importantes descuentos".

El caos absoluto que se ha ido originando por la aplicación año tras año de esos opacos y cuestionables déficits de tarifa ha degenerado en un mercado, el de la electricidad, que ha experimentado un sobrecoste cada vez más difícil de asumir por los consumidores. En cada uno de los últimos años se vienen registrando millón y medio de cortes de luz por impagos, y la situación, lejos de mejorar, empeora a la vez que las familias disponen de cada vez menos ingresos; la luz se ha encarecido más de un 70% desde que se privatizó.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Si señor ,ayer en el periódico "El Mundo" también había un articulo sobre este tema,que no pude terminar de leer,y ahora lo leo aqui,,(gracias por colgarlo web)!!!!