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martes, 9 de junio de 2015

"ENDESA", ESA GRAN CHAPUZA

Cada vez que oigo el nombre de esta empresa (por llamarla de alguna manera), me produce más repulsión, hace un mes, ya tuve dificultades para pasar unas lecturas vía online (como vengo haciendo desde hace años), al reclamar por teléfono, alegaron que estaban reformando la página web, que provisionalmente las podía dejar en la misma llamada. Hace apenas una semana, necesitaba comprobar unas facturas, entro en la web y no me deja, pruebo con dos de los tres perfiles que tengo dados de alta y no me funcionan, llamo de nuevo al servicio de atención al cliente y me responden que siguen "de obras" en la página, le comento a la operadora que ¿porqué en un perfil me deja entrar y en los otros dos no? y me responde que con los cambios que se están realizando no se puede disponer de diferentes usuarios con una misma dirección de correo electrónico, o sea, que si llevas unos cuantos años funcionando sin problemas, ahora, porque a algún iluminado le da la real gana, desmonta todo el sistema, el usuario que se joda y vuelva a darse de alta. Por si no queda claro lo inútiles que son, sólo hay que echar un vistazo a esta noticia, una más de las barbaridades del sistema energético de este país, con un ministro al frente que es una solemne nulidad.

El Ministerio de Industria guarda como si fuera un informe clasificado los datos técnicos de la investigación realizada por la Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC) sobre los nuevos contadores inteligentes, que son fundamentales para abaratar el recibo de la luz. La nueva metodología de precios eléctricos adoptada por el Gobierno, que entrará en vigor a partir del 1 de julio, permite ajustar los consumos a conveniencia de cada cliente, pero para ello es fundamental que las empresas cubran el parque total de los nuevos equipos de medida.

El retraso en la implantación y adecuación de los contadores electrónicos ha sido denunciado en repetidas ocasiones desde altas instancias oficiales, aunque hasta ahora no se conocía ningún detalle concreto sobre las cifras que manejan los responsables de la política energética en España. El estudio que está sobre la mesa de trabajo del ministro José Manuel Soria señala que a fecha de 31 de diciembre de 2013 sólo se habían instalado 7.910.569 equipos con capacidad de telemedida y telegestión. Este número representa menos de un tercio de los 27.840.569 clientes con potencia contratada de hasta 15 kW y que son susceptibles de disponer de dichos contadores en España.

El problema de fondo reside además en la incapacidad del sistema operativo que alimenta a todas estas máquinas porque gran parte de ellas no están integradas todavía en los sistemas de telegestión. A mayor abundamiento y, lo que es mucho peor, la mayoría de los contadores ni siquiera están preparados para una lectura remota de los registros horarios. Dicho en otras palabras, la posibilidad de que las empresas puedan facturar adecuadamente los consumos de sus clientes se convierte en una quimera a sólo dos meses vista de la entrada en funcionamiento del flamante sistema de fijación de precios.



Las comercializadoras de referencia y sus contadores

El desglose por empresas señala el grave problema que representa Endesa como empresa líder del sector. La filial de la italiana Enel cuenta con un total de 11.522.400 clientes, a los que ya ha colocado 4.086.727 contadores, lo que supone una cobertura del 35,47%. Eso sí, según la información en poder del Ministerio de Industria, la propia compañía reconoce que sus contadores no contemplan la lectura a distancia: “Es como si tuviéramos un Ferrari que funcionara a pedales y sólo sirviera para arar los campos’, aseguran con cierta sorna en medios gubernamentales.


Del resto de las cinco grandes comercializadoras de referencia sólo Iberdrola e Hidrocantábrico afirman que sus equipos están en plenas condiciones operativas. El grupo que preside Ignacio Galán tiene instalados 2.019.813 contadores, que representan solamente un 19,32% de su parque total, equivalente a 10.455.771 clientesLa filial española de la portuguesa EDP registra a su vez 227.118 equipos de medida que suponen el 35,57% de su mercado potencial, establecido en 638.544 clientes.

Unión Fenosa, dependiente de Gas Natural, muestra un nivel de instalación del 21,64%; en concreto, ha puesto 772.916 contadores sobre un parque de 3.571.857 clientes. Por último, E.ON cuenta con 426.269 contadores que cubren hasta el 90,11% de todo su mercado, estimado en 503.335 clientes. En el caso de estas dos compañías, la capacidad de lectura a distancia resulta más difícil de precisar porque curiosamente la respuesta a la pregunta que formula la CNMC no es ni ‘sí’ ni ‘no’. Lisa y llanamente, es una cuestión que, según el informe oficial, está “en proceso”.

El lado oscuro del recibo de la luz

Todas estas carencias hacen realmente complicado que la nueva metodología de la tarifa eléctrica pueda alcanzar el grado de eficacia que el Gobierno pretende conseguir tras la eliminación de las célebres subastas de la energíaEl Ministerio de Industria trabaja a salto de mata, tratando de evitar los tropezones de un sistema que va a ser lanzado al mercado sin haber culminado siquiera una primera fase de rodaje. 

La precipitación se evidencia también en la reciente resolución ministerial del pasado 30 de mayo que establece el contenido mínimo y el modelo de la factura de electricidad. El Gobierno ha extendido al máximo los requerimientos de información a las comercializadoras, pero los detalles elementales de la lectura real por horas de consumo y la consiguiente verificación del importe a pagar brillan por su ausencia en el nuevo recibo de la luz.


La estructura de las nuevas facturas no resuelve la garantía de comprobación de aquellos clientes que deseen ‘ponerse las pilas’ ajustando sus hábitos de consumo en aquellas franjas del día donde la energía es más barata. El Ministerio de Industria se ha sentido claramente condicionado por la falta de los supuestos contadores inteligentes y ha tenido que allanarse a las condiciones impuestas por las empresas eléctricas otorgando de plazo hasta finales de 2018 para la plena instalación de los nuevos equipos de medida.

La lectura de los consumos horarios es imposible a día de hoy y lo será también a partir del 1 de julio. De ahí que Red Eléctrica esté trabajando a instancias del Gobierno en una definición de perfiles de clientes atendiendo a sus consumos históricos con el fin de integrar en una serie de categorías lo más reducida posible a todos aquellos hogares que decidan acogerse al mecanismo de facturación horaria.

Cada cual podrá consumir energía como mejor le convenga, pero eso no garantiza que el total a pagar responda al particular empeño de ahorro energético, sino más bien al criterio estadístico previamente definido por el operador del sistema. De ahí que el recibo no ofrezca una información detallada de consumos horarios que podría ser utilizada como argumento de eventuales reclamaciones a las empresas. Se supone que el paso del tiempo irá perfeccionando el sistema, pero la verdad es que, de momento, para este viaje no hacían falta muchas alforjas.

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