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jueves, 26 de marzo de 2015

EL "INFORME SEGURA", PROHIBIDO POR UN JUEZ

Ésta es la democracia que tenemos en este país:



Después de admitir a trámite en febrero una demanda presentada por el teniente Luis Gonzalo Segura contra el director de un documental sobre su vida, un juzgado ha prohibido la reproducción y distribución de la película a la espera de un futuro juicio. El militar, que fue sancionado por escribir una novela sobre el Ejército, demandó a Carlos Hernando, autor de El informe Segura, por vulnerar su derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen.


Segura es el protagonista del documental, en el que se narra el calvario vivido tras la publicación de su libro, Un paso al frente, que le acarreó sanciones e incluso la privación de la libertad. De acuerdo con el militar, élhabía llegado a un acuerdo verbal con Hernando sobre la realización, producción y difusión de la película, que incluye tanto entrevistas como material gráfico proporcionado por él mismo. 

El militar, que arguye que parte de ese contenido podría perjudicarle en su carrera, asegura que revocó el permiso para la exhibición del documental, decisión que el cineasta no habría respetado al proyectar la cinta en diferentes pases al público, además de presentarla a los Premio Goya, en los que finalmente no resultó nominada. 



El titular del Juzgado de Primera Instancia 38 de Madrid ha estimado una de las medidas cautelares solicitadas por Segura, no así otras como eldepósito de todas las copias del documental en el juzgado, la intervención y depósito de los ingresos obtenidos por Hernando con el filme o la averiguación del patrimonio del cineasta. 

Mientras que la defensa del teniente solicita que se condene a Carlos Hernando al pago de 5.440 euros, Segura ha sido instado por el juez a ingresar 3.000 euros por los posibles perjuicios que la prohibición de la reproducción y distribución de la película pudiera acarrear al demandado, que tiene un plazo de 20 días para apelar la decisión del magistrado.




Un documental protagonizado por el teniente Luis Gonzalo Seguraencarcelado la semana pasada por segunda vez este año por orden gubernativa del jefe del Ejército, Jaime Domínguez Buj, pone de relieve el triple blindaje de la corrupción y los abusos en las esferas superiores de Fuerzas Armadas. El filme lleva el título El informe Segura y opta a nueve nominaciones de los Premios Goya. Su difusión viene a coincidir con el debate parlamentario sobre la corrupción política al que el jefe del Gobierno, Mariano Rajoy, ha sido arrastrado por la oposición parlamentaria y que tendrá lugar este jueves en el pleno del Congreso.


El debate se producirá mientras el oficial que se ha jugado la carrera y los galones por denunciar la corrupción en el Ejército permanece encerrado en el centro de cumplimiento de arrestos de Colmenar Viejo (Madrid), pero sus denuncias sobre las prácticas corruptas que afectan a las estructuras superiores de la Defensa resultan ya insoslayables para los responsables políticos. El sistema actual no se sostiene y el Ejecutivo no puede seguir mirando para otro lado ante la opacidad y la presunta corrupción en el Ejército. Es lo que afirman en el documental Juan Carlos Monedero, de Podemos; Gaspar Llamazares, de IU, e Irene Lozano, de UPD.

La cinta comienza con una referencia al informe del general Picaso sobre el desastre de Anual (Marruecos, 1921) y, salvando la distancia histórica entre la situación actual y aquel hito histórico de la incompetencia, la cobardía y la corrupción de los mandos militares que costó la vida a diez mil soldados, muestra y demuestra lo poco que en este país se ha avanzado en materia de justicia y transparencia. El Ejército sigue contando con un sistema propio, impermeable a la democracia, en el que hombres y mujeres son sancionados, represaliados y expulsados por “pérdida de condiciones psicofísicas” o con otras argucias legales si se les ocurre denunciar los abusos, latrocinios e irregularidades de los mandos.

La película incluye las grabaciones que realizó el teniente Segura a un general que le citó para reconovenirle y pedirle que no siguiera denunciando irregularidades. Hay un momento en que el superior le dice que la corrupción es “consustancial al sistema; no lo podemos cambiar, no podemos cambiar a los españoles”. A continuación le promete “buenas calificaciones” si se calla y mira para otro lado. Y por si no quedara claro, le advierte: “Si sigues por ese camino, el sistema te aplastará”. Como es sabido, Luis Gonzálo Segura, consciente de la restricción del derecho a la libertad de expresión que asumen los militares, recurrió a la ficción y escribió una novela, Un paso al frente. El éxito fue inmediato. Más que a la calidad literaria, él lo atribuye a la toma de conciencia social sobre la corrupción. Pero algunos mandos y el propio ministro de Defensa, Pedro Morenés, se sintieron aludidos y reaccionaron con furia.
Por primera vez en la reciente historia de España un militar, el teniente Segura, fue expulsado fulminantemente de su destino en el centro de comunicaciones militares de Pozuelo de Alarcón (Madrid) y arrestado por falta grave con dos meses de prisión en Colmenar Viejo por haber ejercido su derecho a la creación literaria. Algo insólito, si tenemos en cuenta que ninguna ley ni reglamento disciplinario militar prohibe la creación artística y literaria. “¿Por qué esa fijación con la novela y no con el cine, que contiene referencias mucho más directas?”, se pregunta el escritor Lorenzo Silva en el documental.

La respuesta queda implícita en el triple blindaje de la corrupción y los abusos del sistema militar, bien explícitos y expuestos en el filme por varios expertos y juristas castrenses. La primera coraza es un sistema que contraviene la Convención Europea de Drechos Humanos –a la que España mantiene la oportuna reserva– y permite a la cúpula militar ordenar por la vía administrativa la privación de la libertad de sus subordinados. En la apliación de esa medida que la Constitución considera exclusiva de los jueces se han ensañado con el teniente Segura y, también, con otros militares de menor graduación que como el suboficial Jorge Bravo, presidente de la Asociación Unificada de Militares (AUME), ha denunciado abusos económicos.

El segundo blindaje lo proporciona un sistema judicial propio, inexistente en otros países de nuestro entorno en tiempo de paz, con jueces y fiscales designados por la cúpula militar. Esa jurisdicción especial que llega hasta la Sala 5 del Tribunal Supremo, garantiza un alto grado de impunidad de los oficiales de carrera de la escala superior (de coronel hacia arriba) y dificulta las sanciones por corrupción y abusos de poder. La anomalía jurídica que representa la justicia castrense, en la que, como dice Llamazares, los militares son juez y parte, quedó patente hace 33 años en el famoso jucio de Campamento a los golpistas del 23-F. Pero ninguna fuerza política ha planteado su supresión. Para Monedero, número dos de Podemos, es una secuela evidente de la democracia vigilada, una prueba más de que la democracia no está asentada.

Si a esto se suma la falta de auditorías externas independientes sobre las contrataciones y las operaciones económicas multimillonarias de Defensa y el hecho de que la investigación de las irregularidades y los casos de corrupción más evidentes corresponde a una policía militarizada como la Guardia Civil, cuyo sistema de ascenso a los altos puestos de mando está integrado en la estructura militar y depende de la cúpula castrense, se obtendrá el resultado de la impunidad, el oscurantismo y el sistema impermeable a la democracia que denuncia el documental. La película ha sido dirigida por Carlos Hernando Sánchez y producida por Promio Films. Que obtenga alguno de los 9 premios Goya a los que opta constituiría un revulsivo contra el marasmo de la corrupción en el que los poderosos han sumido a la sociedad española.

Entre tanto, el movimiento de solidaridad con el teniente Segura ha convocado a las 12 de la mañana del próximo domingo, 30 de noviembre, una concentración en la Plaza de Oriente de Madrid para exigir que le pongan en libertad y archiven los expedientes que le han abierto. La concentración llevará como lema dos versos de Joaquín Sabina: “Que ser valiente no salga tan caro, que ser cobarde no valga la pena”. La denuncia de la arbitrariedad con el teniente estará presente asimismo en la manifestación que un día antes, el 29 de noviembre, ha convocado la AUME contra la nueva ley disciplinaria que suma a la privación de libertad por decisión administrativa, no judicial, las sanciones de empleo y sueldo, y contra la precariedad laboral de los soldados y suboficiales.

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