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miércoles, 17 de diciembre de 2014

¿PAGAS DEMASIADO EN EL RECIBO DE LA LUZ?

La regla de oro para saber si pagas demasiado en el recibo de la luz

El otro día, en el programa Por Fin, Viernes, de la televisión pública vasca (ETB) utilicé una regla “de oro” muy sencilla para saber si pagas demasiado por tu recibo de la luz doméstico: se trata de dividir el total de la factura (en euros, impuestos incluidos) entre el total de energía facturada en la misma (en kWh).Si el resultado es mayor de 0,25 es que pagas demasiado.

Obviamente esta regla es solo una primera aproximación y solo es válida para el momento actual (previsiblemente el recibo seguirá subiendo en el futuro inmediato). No obstante, a juzgar por la cantidad de comentarios recibidos, creo que está resultando útil, por lo que paso a profundizar.
Seguramente me has oído decir en alguna ocasión que el margen bruto -esto es, antes de incorporar costes de personal y de gestión- de comercialización eléctrica en España es muy pequeño, del orden del 3% de la factura. Debido a que el 97% restante, bien está fijado en el Boletín Oficial del Estado, bien queda determinado en un mercado mayorista en el que cinco empresas acumulan la propiedad de la inmensa mayoría de las centrales y, en consecuencia, tienen capacidad para fijar el precio, todas las comercializadoras (esto es, las compañías que te facturan la luz) tienen esencialmente los mismos costes. Por tanto, hay que desconfiar de descuentos del 20 o 30% en la factura, porque, salvo que sean temporales y se acaben compensando en meses sucesivos, los precios entre empresas no pueden superar su margen, esto es, no pueden ser superiores al 3%.
¿Cómo es posible, entonces, que haya tantas diferencias de precios? La respuesta es sencilla: lo anterior es válido siempre que la comercializadora no haya aplicado precios abusivos al consumidor. La asociación de consumidores Facua lo explicaba con mucha claridad esta misma semanalos supuestos descuentos ofertados por las eléctricas se practican sobre precios de referencia muy superiores a los de la “tarifa oficial” (el denominado Precio Voluntario del Pequeño Consumidor, PVPC).
Para estos casos sirve la regla de oro que citaba. Una familia media que, según la última encuesta publicada por el IDAE, consume 3.500 kWh al año, con una potencia contratada en el rango medio-alto (5,75 kW) ha pagado en este año 812 € impuestos incluidos de estar acogida al PVPC,  Si a esto le sumamos los 8 € anuales, IVA incluido, del alquiler de un contador -de los antiguos, si es de los nuevos, serían casi 12-, tenemos que la aplicación de nuestra regla para esta familia media nos daría 820/3.500= 0,234. Como el precio del PVPC ahora cambia sustancialmente de un mes a otro, es posible que para una factura concreta el importe sea algo superior, razón por la que fijé en 0,25 (esto es, un 7% de margen por encima de la media) el límite superior. De hecho, para esa misma familia media, sus facturas del presente 2014 han variado entre 0,215 y 0,255 €/kWh.

Si lamentablemente has constatado que no cumples la regla de oro, ¿qué puedes hacer?

Como expliqué hace unos días a Susanna Griso en el programa Espejo Público, hay tres medidas básicas para no pagar más de lo necesario:




1/ Bájate la potencia
El precio del término fijo de la factura (el denominado término de potencia) prácticamente se ha duplicado en un año. Reducir en un escalón la potencia contratada -esto es, la energía simultánea máxima que pueden consumir los electrodomésticos- supone actualmente un ahorro de más de 50 euros al año. Cuando te “pasas” de la potencia contratada, porque conectas a la vez demasiados electrodomésticos, dispara el interruptor que la controla (ICP, interruptor controlador de potencia), lo que coloquialmente se conoce como que “te saltan los plomos”. Suelo decir que si no te saltan los plomos al menos dos veces al año es que tienes contratada más potencia de la que necesitas. Visita la web bajatelapotencia.org para obtener más detalles sobre, por ejemplo, cómo calcular la potencia que se recomienda contratar y, piensa, sobre todo, si puedes fácilmente cambiar hábitos de consumo tales como, por ejemplo, no poner el microondas a la vez que el horno.
2/ Pásate a la discriminación horaria
Todos los consumidores con menos de 15 kW de potencia contratada, entre los que se incluyen todos los domésticos, pueden acogerse a una modalidad de facturación denominada “discriminación horaria”. Esta modalidad, que antes se llamaba “tarifa nocturna”, permite disfrutar de un precio muy inferior durante 14 horas diarias (de 10 de la noche a 12 de la mañana en invierno, una hora más en verano) a cambio de pagar algo más durante las 10 horas restantes. El punto de equilibrio a partir del cual merece la pena pasarse del PVPC estándar (esto es, el de un solo período) a la discriminación horaria corresponde a consumir un 30% de la energía en las horas baratas, lo que conseguirás a poco que tengas frigorífico, te acuestes algo después de las 10 de la noche y estés en casa de vez en cuando por las mañanas durante las fiestas o los fines de semana. Es decir, sin necesidad de cambiar tus hábitos de consumo, lo más probable es que te compense contratarla. Naturalmente, una vez hecho esto, cuanto más consumo seas capaz de trasladar a ese horario (poniendo, por ejemplo, el lavaplatos a partir de las 22 h), tanto mejor. La opción de la discriminación horaria es independiente de la comercializadora que elijas.Para acogerte a ella solo necesitas una llamada telefónica. Te costará 10 EUR por la programación del contador y, si éste es antiguo, forzará la sustitución de éste por uno de los nuevos “inteligentes”, lo que te supondrá pagar 0,4 € más al mes, que en cualquier caso pagarías antes de 2018, fecha límite para que te lo cambiaran de todas formas.
3/ Sal del oligopolio
La última, pero quizás la más importante, recomendación es que contrates con una compañía distinta de las cinco grandes que conforman el oligopolio eléctrico en España. La razón es sencilla: las decenas de comercializadoras independientes que existen tienen muchas menos probabilidades de aplicarte precios abusivos, porque su buena relación con el cliente es crítica para ellas. Muchas veces me piden una recomendación al respecto. Nunca doy nombres, porque obviamente no puedo responder por la gestión de ninguna de las compañías; pero hay mucha variedad: cooperativas de consumidores, pequeñas empresas locales o regionales, pymes dedicadas a esta actividad en exclusiva, filiales de grandes empresas de capital nacional, empresas eléctricas extranjeras… En la web de la CNMC tienes el listado oficial y en susinformes sobre el mercado minorista los detalles de cuotas de mercado. Recuerda que solo cambiará de manos el 3% del recibo; pero sin duda una migración masiva a este tipo de entidades contribuirá a que las empresas dominantes cambien su actitud.
Si al aplicar la regla de oro estás por debajo de 0,25, no te conformes:no necesariamente tienes una tarifa adecuada. Recuerda que es un límite superior y que la tarifa oficial de 2014 para una familia con una potencia contratada medio-alta ha sido de 0,23. Te recomiendo que sigas las recomendaciones anteriores, pueden ayudarte a pagar algo menos… y a poner tu granito de arena para cambiar el mundo.

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