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jueves, 5 de junio de 2014

BILDERBERG, EL CLUB DE LA CONSPIRACIÓN (Lo que no ha logrado esconder)



140 invitados de 22 países. Del 29 de mayo al 1 de junio. Hotel Marriot de Copenhague. La lista de participantes en la reunión del Club Bilderberg de este año incluye a la élite política, económica, empresarial, militar, diplomática, y aristocrática. Ucrania, el gran tema del orden del día. Y la inmediata abdicación de Don Juan Carlos tras la reunión –a la que asistió la Reina-, ha disparado los rumores. No es una reunión oficial. Pero como si lo fuera, esta vez no faltaron asistentes de cargos políticos, como la sobrina de Rajoy, que acudió junto al ministro español de Exteriores, aunque no estaba en la lista pública. La privacidad, la economía sostenible, y China, fueron otros de los asuntos a tratar, en la agenda oficial del Bilderberg 2014.

Hotel Marriot, en Copenhague, donde se celebró Bilderberg 2014
La vieja regla de protocolo, data del verano de 1927, y procede del Royal Institute of International Affairs: “cuando una reunión, o una parte de una reunión, se convoca bajo la Regla de Chatham House, los participantes tienen el derecho de utilizar la información que reciben, pero no se puede revelar ni la identidad ni la afiliación del orador, ni de ningún otro participante”. Es la regla que rige cada reunión del Club Bilderberg. Si alguna vez nos preguntamos cómo es posible que conociendo cuándo se celebra, dónde, cuáles son los participantes, e incluso la agenda oficial de temas a tratar, siga considerándose una cumbre secreta, deberemos buscar las respuesta en esta norma básica de Chatham House, que se impone a todos los participantes de Bildeberg en el momento de la convocatoria.




La lista de los elegidos

La reunión del Club Bilderberg de 2014 se ha celebrado del 29 de mayo al 1 de junio en el hotel Marriot de Copenhague, con la participación de más de 140 invitados de 22 países. 35 de ellos son de Estados Unidos, y 13 de Gran Bretaña. En un gesto poco habitual, el Club ha decidido hacer pública la lista de invitados. Tal vez porque ya circulaba por diferentes blogs desde horas antes de la cita. Y es que además, los invitados fueron sorprendidos por grabaciones de varios periodistas y aficionados, como la que ha ofrecido WeAreChange, en la que se ve a la Reina de España, al presidente del Grupo Prisa Juan Luis Cebrián, o al ministro de Exteriores García-Margallo charlando con otros invitados, antes de volver a entrar a la sala de reuniones.
El general jefe del Ejército de Estados Unidos en Europa, Philip Breedlove, el secretario General de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, el ex director de la CIA David Petraeus, el jefe del servicio de espionaje británico John Sawres, la directora general del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, y el ex director de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de Estados Unidos, Keith B. Alexander, son algunos de los asistentes clave a esta reunión, en la que el asunto central fue Ucrania, y cómo afrontar la posible intervención internacional en el conflicto.
Por supuesto, en la cita había una suculenta representación del mundo de la empresa, con presidentes y altos cargos de compañías como Shell, Saab, AXA, Airbus o Fiat, y de la aristocracia europea, con la princesa Beatriz de Holanda o la Reina Sofía de España. Además de cargos institucionales, y hasta periodistas, como el redactor jefe de The Economist, John Micklethwait, o Natalie Nougayrède, directora del francés Le Monde que dimitió de su cargo a mediados del mes pasado.

Los extraños archivadores de Ed Balls

Estar en la lista de los elegidos es imprescindible para poder entrar. Como en la lista de puerta de un concierto, pero con un enorme blindaje de seguridad alrededor del recinto, para proteger a líderes mundiales del dinero, la aristocracia, y la política. Si tu nombre no aparece o si pierdes tu pase, te quedas fuera. Eso le ocurrió a uno de los miembros del Club Bilderberg, Ed Balls, del Partido Laborista, y coresponsable del Ministerio de Hacienda junto al ministro. El incidente quedó reflejado en una grabación de Infowars.
Ed Balls perdió su acreditación en la entrada del Hotel Marriot de Copenhague. Comenzó a rebuscar nervioso en sus bolsillos, en su chaqueta, y después se afanó en revolver entre sus múltiples archivadores, suscitando así una pregunta interesante: ¿cómo puede alguien llevar semejante cantidad de archivadores a un “reunión informal”?
El político británico, visiblemente nervioso, llegó a suplicarles a los policías “soy yo, estoy en la lista”. Pero sin acreditación, según los responsables de seguridad, su única posibilidad de acceder era por otra puerta... Finalmente logró entrar a la reunión, tras un largo periplo, y posó muy estirado y relajado al entrar por la puerta principal del Marriot, ya con su acreditación en la mano.
Ed Balls tiene una curiosa relación, tormentosa, con el asunto Bilderberg. El periodista Alex Jones ya le había metido en apuros el pasado año, cuando fue abordado tras un programa de la BBC. Jones le preguntó muchas cosas seguidas; una de ellas, por qué era secreto el Bilderberg. Balls respondió sólo a la primera pregunta antes de huir: “Las reglas de todos estos secretos fueron decididas por personas que han estado desde hace mucho tiempo”.
Y aún a pesar de los secretos, el líder del partido laborista holandés, Diederik Samsom, expuesto a periodistas y curiosos junto al hotel, fue preguntado por el significado de la gran cantidad de documentación que parecía portar Ed Balls. Su respuesta, muy política: “somos gente trabajadora y el trabajo continúa mientras estamos aquí”.

La discusión sobre Ucrania

El viernes, por la mañana, antes del almuerzo, fue el momento marcado para tratar y debatir sobre el conflicto en Ucrania. Al término del debate se vio salir del hotel apresuradamente al General Philip Breedlove y al secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen. Tras completar la imagen, quizá es hora de mirar detenidamente los movimientos bruscos que puedan producirse en los próximos días en la diplomacia internacional en torno al asunto ucraniano.
El mencionado líder socialdemócrata holandés Diederik Samsom se encontraba tomando el aire, entre reunión y reunión. Disfrutaba de una copa de champán. Observó a la masa de periodistas, blogueros y curiosos y decidió adentrarse y charlar con ellos respondiendo a algunas preguntas sobre la cita. Para sorpresa de la nube de periodistas y aficionados, Samsom confirmó que la mañana se había dedicado al conflicto entre Ucrania y Rusia, aunque deslizó que no se había tomado ninguna decisión. Una de las consignas más repetidas por los miembros de Bilderberg es precisamente esa: “no se toman decisiones”.
Tampoco ha pasado desapercibida la charla entre el jefe del MI6, John Sawers y el presidente de BP, Carl-Henric Svanberg, que pudieron captar los fotógrafos de The Guardian. Una conversación que, según el rotativo, se produjo pocos minutos después de que el jefe de la OTAN, y los responsables de HSBC, Shell y Deutsche Bank fueran informados sobre la situación actual en Ucrania.

¿El Bilderberg da el visto bueno a la abdicación?

Documento oficial del Club Bilderberg. “Personal y estrictamente confidencial”. “El ex subsecretario de Estado comenzó por señalar que hay un acuerdo bastante generalizado” en que sea “el sucesor”. El “Grupo de Trabajo” destacó que el “príncipe no sólo está perfectamente capacitado para asumir la alta misión a la que podría ser llamado” sino que “posee las cualidades necesarias para convertirse en el futuro rey”.
En contra de lo que pudiera parecer, estas declaraciones no pertenecen a la reunión de líderes mundiales de hace unos días, sino a la de abril de 1968, y el sucesor del que se habla es el entonces príncipe Don Juan Carlos, mientras que la persona a suceder era Franco. El encabezado de este documento oficial de Club Bilderberg reza “Posibilidades de seleccionar a Juan Carlos de Borbón como sucesor del Generalísimo Francisco Franco”. En el texto filtrado, el citado grupo de trabajo “propuso que se hiciera hincapié a Francisco Franco en que el Príncipe” tenías las condiciones y cualidades para “la alta misión a la que podría ser llamado”.
Como anécdota, no conocemos la última mitad de este documento. Probablemente la censura se encargó de tachar y hacer desaparecer las últimas líneas, como se aprecia en la imagen del mismo. Los defensores de las teorías de la conspiración interpretan el símbolo de los masones en  el triángulo de asteriscos que aparece en el centro de este original de la reunión celebrada en Mont Trembland Canadá en la primavera del 68.
A la luz de lo que ahora sabemos sobre esta reunión de finales de los 60, no resulta tan raro que la actual abdicación del Rey Don Juan Carlos, inmediatamente después de la celebración del Club Bilderberg –al que asistía una vez más la Reina Sofía, algo que hace con bastante frecuencia desde 1988-, se haya convertido en foco de todo tipo de especulaciones. Del documento, al fin, se deprende por si hubiera dudas, que aunque Bilderberg no tendría capacidad “ejecutiva” sí la tiene de seria influencia. En el caso de la abdicación, los miembros de Bilderberg llevan desde el pasado año tratando de ejercer esta influencia a favor del Príncipe Felipe.

¿Qué hacía la sobrina de Mariano Rajoy?

Aunque se presume una reunión informal, varios altos cargos políticos viajan con sus asesores más próximos, y a pesar de que los miembros del Club acostumbran a presumir de lo contrario. Así, concluida la cumbre, desde el partido del Gobierno no ven “nada extraño” en que el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, haya asistido a la reunión acompañado de "una de sus más estrechas colaboradoras" en el ministerio, Mercedes Millán Rajoy.
Mercedes Millán Rajoy es diplomática y experta en los Balcanes. Y es también sobrina del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. En esta imagen se le puede ver en las inmediaciones de la reunión, con gesto tenso y portando una gran carpeta. No fue una excepción, por supuesto, la presencia de la asistente. Jessica Olausson, subdirectora general del Ministerio de Asuntos Exteriores de Suecia, acudió a la cita también acompañando al ministro Carl Bildt. Y otros cargos acudieron con sus asesores de confianza.


“Lo que es obvio”, sentencia el periodista británico Charlie Skelton en The Guardian, “es que para el Gobierno español –como para todos los gobiernos aquí, incluido el nuestro- se trata de una cumbre internacional oficial”.


La agenda del Bilderberg 2014

El miércoles 28 de mayo se dedicó a la acogida de los primeros invitados. El viernes 29 tuvieron lugar los discursos y análisis sobre lo acontecido en el mundo en el último año, y se celebró una gran cena de gala.
El sábado 30, el día fuerte de la cumbre Bilderberg 2014, se trataron los principales asuntos que estaban en la agenda oficial. Entre otros: “¿Es la recuperación económica sostenible?”, “¿Existe la privacidad?”, “¿Cómo de especial es la relación de intercambio de inteligencia?”, “Grandes cambios en la tecnología y el empleo”, “el futuro de la democracia y la trampa de la clase media”, “panorama político y económico de China”, “la nueva arquitectura de Oriente Medio”, “Ucrania” y “Qué es lo próximo para Europa?”.
En los días siguientes se han producido acuerdos y reuniones “informales” –algunas de ellas han sido captadas por las cámaras de los fotógrafos. El trabajo de estos periodistas empeñados en burlar la niebla de secretismo que rodea a la reunión ha ofrecido frutos sugerentes, como los 25 minutos de conferencia que recibió el ministro de Hacienda británico, George Osborne de parte de uno de los grandes animadores de la velada, John Kerr, vicepresidente de la energética Scottis Power, que forma parte del Grupo Iberdrola. A Kerr, miembro del comité de dirección de Bilderberg.
Por último, al término de la cita se entregó a cada uno de los asistentes un documento confidencial, que resume los principales temas tratados, y las conclusiones extraídas por los diferentes grupos de trabajo. Documentación que cada uno de los “enviados” a Dinamarca ya ha trasladado a las jefaturas y direcciones de sus respectivas empresas, ministerios, gobiernos, instituciones y casas reales.

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