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viernes, 23 de mayo de 2014

¿SON OTRA COMEDIA POLÍTICA LAS ELECCIONES?

Todas las opiniones son respetables, leyendo varias publicaciones se pueden obtener opiniones para todos los gustos, me ha llamado la atención ésta en particular, cada cual tiene formado su propio concepto, pero teniendo en cuenta un dato en el que coincide la mayoría, ese 60 % de abstención, quizá ésta sea una de las que más se ajusten a la realidad.

POR QUÉ NO IRÉ A VOTAR EL DÍA 25 DE MAYO A LAS ELECCIONES AL PARLAMENTO EUROPEO 

BD.- Al igual que una mayoría de españoles y europeos no iré a votar a las próximas elecciones europeas (se prevé un 60% de abstención)​, ​ y eso por la misma razón que ellos: no tengo ganas de participar en una comedia que consiste en simular elegir algo que en realidad me es impuesto.
Sabemos muy bien que la elección de los diputados europeos no tiene otra finalidad que la de hacer participar a los ciudadanos en una puesta en escena para legitimar un poder que los desprecia y se burla de ellos, algo que bien podría llamarse una “dictadura participativa”.
Todos los partidos del sistema participan en esta mascarada que consiste en hacernos creer que las elecciones significan democracia. Nada de eso.
En Afganistán y en Mauritania también hay elecciones de vez en cuando y eso no significa por ello que estemos ante paradigmas de la democracia. Cierto es que nuestros procesos electorales son algo más fiables por regla general, pero lo que sale de las urnas a menudo no es mucho mejor que lo que rige ese tipo de sociedades.


Lo que se les pide a los ciudadanos que hagan el 25 de mayo es que voten por la Europa de los tratados (Roma, Maastricht, Lisboa…), que apoyen las resoluciones de la Comisión de Bruselas a la que el seudo Parlamento Europeo la da una fachada de legitimidad democrá​tica​, que avalen la austeridad a perpetuidad, que consagren la eternidad del euro, que aprueben la perdida de soberanía de los países miembros, que afiancen la tiranía europeísta…
El Parlamenteo Europeo no es un verdadero ​parlamento​: no representa ningún pueblo y no dispone de ninguno de los poderes que definen un parlamento, Éste no decide de nada, no tiene ningún poder real frente a la Comisión Europea y el Consejo Europeo (o Consejo de Ministros de los 28 países miembros).
E​lige algunos personajes con títulos pomposos pero inconsistentes políticamente o privados de poder real.


Es la Comisión quien tiene la iniciativa legislativa, quien propone las leyes. Las enmiendas o proposiciones de modificaciónes de esos textos son la responsabilidad de la Comisión Europea y del Consejo de Ministros. El Parlamento no tiene más que un papel de codecisión, es el Consejo de Ministros quien vota las leyes. Le queda al Parlamento el control de los presupuestos de los gastos, pero no el de los ingresos.
Eso significa que aunque hubiera otra mayoría en el Parlamento, no podría imponer una política distinta. En este marco, la noción misma de “Europa social” es una contradición de términos.
Las elecciones al Parlamento Europeo son una parodia de democracia, peor aún: una coartada democrática para una institución al servicio de las mulitnacionales y sus lobbies. Su función es la de imponer a los pueblos la ley del máximo provecho para el beneficio de la alta finanza para que siga acumulando riqueza.
La UE es la emanación y el instrumento de los poderes financieros mundiales que controlan las grandes instituciones sobre las espaldas de los pueblos, como el FMI, la OMC, el Banco Mundial.
Que haya entre todas la naciones europeas un tratado de paz y acuerdos comerciales, eso sin duda es buena cosa. Pero la cosntrucción de la UE es otra muy distinta. Esta es una máquina de destruir las soberanías nacionales para poner en marcha unas políticas que sólo benefician al capital financiero o industrial.
Estoy a favor de una Europa sin fronteras, pacificada, próspera, una Europa de pueblos amigos, pero ese sueño ha sido traicionado por la Unión europea que no concibe la unidad más que para los financieros que no solo sacrifican los pueblos sino que enfrenta los unos contra los otros para debilitar la resistiencia a su hegemonia.
Europa ya existe. Ya existía antes de la UE, y existirá después de ella. Ser anti-UE es precisamente querer esa Europa reformada, transformada desde el interior, la Europa de los pueblos, edificada sobre la libertad, la igualdad y la fraternidad y no sobre la ley del dinero. La Europa de esta unión está levantada sobre cimientos carcomidos. Es necesario tirar este edificio al suelo y levantar uno nuevo.
La casta política nos pide que respaldemos sus manejos, que nos pongamos nosotros mismos las cadenas, que cerremos tranquilamente las puertas de nuestras jaulas, que nos vayamos a acostar sin rechistar para que mañana volvamos a ser esclavos un día más. Nosotros le decimos que NO. Podemos hacer otra cosa: negarnos a participar de este engaño y boicotear esta farsa.
No iré a votar el 25 de mayo a las elecciones europeas.​


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