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martes, 20 de mayo de 2014

LA HISTORIA SE REPITE

   Es curioso este artículo, han pasado cien años y nos encontramos en una situación similar, el abuso de las eléctricas, aunque quizá más descontrolado que entonces, la reacción no es la misma, entonces protestaron y ahora no hacemos nada.

La electricidad llegó a Cambrils en 1912. Primero se instaló en la Vila, y el barrio de la Platja tuvo que esperar unos meses. La línea la construía la empresa Riegos y Fuerza del Ebro. Y no tardó ni dos años en levantar la indignación de los vecinos, en una época en que la sociedad civil no solía movilizarse. El 29 de octubre de 1914, el Gobierno Civil envió un oficio al Ayuntamiento en el que comunicaba que la compañía pedía «autorización para poder elevar en casos especiales hasta un 50 % de aumento sobre las tarifas ya aprobadas de 25 céntimos de peseta por kw/h para usos industriales y de 60 céntimos de peseta por kw/h para alumbrado». Y preocupó a los vecinos.
Aunque la mayoría de los hogares todavía no tenían luz, sí que se había instalado ya en la vía pública y los miembros de la sociedad civil local se movilizaron. Redactaron un escrito de protesta y recogieron 328 firmas –sólo de hombres, como marcaba el concepto de ciudadanía de la época–. Teniendo en cuenta que entonces Cambrils tenía unos 3.000 habitantes, la adhesión de más de 300 hombres mayores de edad (que serían equivalentes a más de 300 cabezas de familia) se consideró una proporción acaparadora. «Mucho más teniendo en cuenta el contexto histórico, con un sistema político corrupto y fraudulento, controlado por caciques y terratenientes», explica el historiador local Ignasi Martí. Sólo podían votar hombres y ricos, pero había manipulación de votos, amenazas, coacciones y compra de votos.
El escrito señalaba una de las muchas consecuencias negativas que la pretensión de la empresa podía tener: «Cuantas instalaciones se han efectuado para fuerza motriz y alumbrado, han sido precisamente teniendo en cuenta el factor económico y garantía de los precios estipulados, base de los cuales ha sido también la creación de industrias que desaparecerían en el supuesto de alterarse dichos precios». Hace cien años de aquellos hechos, pero aquella protesta es hoy más vigente que nunca.
Entre quienes firmaron contra la subida de las tarifas, se detectan nombres de la Vila y de la Platja, además de representantes de entidades de distintas tendencias como el Centre Catòlic, el Centre Catòlic Obrer, el Centro de Obreros Agricultores Cambrilenses, la Sociedad de Industria Pesquera de Cambrils, la Sociedad Popular o incluso el rector de la parroquia de Santa Maria, Carles Espinach.
«A nivel social, imperaba el analfabetismo (era de un 40%), y desde el punto de vista económico Cambrils dependía exclusivamente de la agricultura y pesca. La gente no se creía con el derecho poder reclamar», señala Martí. No había clase media. «Estaban los terratenientes (destacaban el Marquès de Marianao –Salvador Samà–, la familia Vidal i Barraquer y el abogado Carles Roig Rovira), un pequeño núcleo de comerciantes y la mayoría de arrendatarios y pequeños propietarios», añade .
En medio de esta coyuntura se crearon las sociedades obreras. «Hacían la actividad que no cumplía el Estado. Tenían bibliotecas, radios, teatros... Y estaban detrás de la protesta por el precio de la electricidad de 1914», dice Martí.
El Arxiu Municipal de Cambrils recuperó en marzo este escrito de protesta de principios de siglo XX y lo sacó a la luz dentro del ciclo El Document del Mes. Sin embargo, según la documentación y la prensa histórica consultada, no tienen noticia de qué respuesta dio el Gobierno Civil a esta protesta institucional y ciudadana.


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